Vecinos piden al gobierno restaurar el paso entre Boca San Carlos y Cureña

 23 julio, 2014
Pueblos que por mucho tiempo vivieron olvidados en la frontera norte, claman a las autoridades por restablecer el paso y evitar que se deteriore la vía que los conecta entre sí.
Pueblos que por mucho tiempo vivieron olvidados en la frontera norte, claman a las autoridades por restablecer el paso y evitar que se deteriore la vía que los conecta entre sí.

Las fuertes lluvias que azotan la región fronteriza con Nicaragua en las últimas semanas provocaron la caída de un puente en la ruta 1856, lo que mantiene aisladas a comunidades como Boca San Carlos, Ochoa, Cureña y Cureñita.

Se trata del puente sobre el caño San Antonio, ubicado un kilómetro al este de la comunidad de Boca San Carlos y construido con una especie de alcantarilla plástica que fue arrasada por la corriente.

El puente fue destruido por el agua hace 22 días, lo cual está afectando a ganaderos, agricultores, escolares, colegiales y trabajadores del sector turismo.

Los vecinos aseguran que pese a que han realizado varias llamadas al 911 para que les atiendan el problema, ninguna autoridad del gobierno se ha hecho presente.

El peligro estriba en que algunos lugareños e incluso los escolares se arriesgan a pasar de un lado al otro a través de un tronco viejo a pie, en motocicleta o en bicicleta, pues la única ruta alterna para los vecinos está en muy malas condiciones y representa para ellos un recorrido adicional de casi 50 kilómetros

Con la restauración del paso se evitaría a los vecinos navegar en bote por el San Juan.
Con la restauración del paso se evitaría a los vecinos navegar en bote por el San Juan.

Los lugareños recurren navegar en bote por el río San Juan, lo cual les provoca algunos contratiempos, ya que deben reportarse al puesto nicaragüense donde las embarcaciones son revisados minuciosamente.

El fin de semana dos vecinos de Cureña que iban en bote por el río San Juan, acompañados por un nicaragüense y rumbo a su comunidad, fueron detenidos por más de 30 horas en el puesto de control al lado nicaragüense, pues entre la mercadería llevaban municiones calibre 22 para la venta en una pulpería, lo cual es de uso muy común en la zona ya que muchos finqueros tienen arma de fuego para evitar robos de ganado.

Los vecinos de las comunidades afectadas esperan una solución al problema lo antes posible, ya que para ellos el uso de la trocha es de vital importancia, sobre todo para evitar navegar por el San Juan.

Javier González López, lugareño, afirmó que como nadie llegó a reparar el daño, tuvieron que colocar un tronco para pasar. "Es un peligro, pero no nos queda de otra", puntualizó.