Bolsas, botellas y ropa son parte de los desechos que ticos lanzan a los cauces

Por: Eillyn Jiménez B. 29 abril, 2016

Bolsas, botellas, ropa e incluso pedazos de electrodomésticos son parte de la basura que se observa en distintas quebradas y ríos de San José y Alajuela en momentos en que la época lluviosa está por llegar.

A la basura tirada por humanos se le suman escombros de tierra y árboles que se acumulan en las orillas y dificultan el paso del agua con normalidad, según pudo comprobar un equipo de este medio mediante un recorrido.

La contaminación y la cercanía del comienzo de la época lluviosa presagian inundaciones en la Gran Área Metropolitana (GAM), donde en los últimos dos años ha sido más común observar desbordamientos que afectan personas y viviendas.

Según el Instituto Meteorológico Nacional (IMN), las precipitaciones de los últimos días son parte de la transición hacia la temporada lluviosa, la cual llegará al Valle Central formalmente en la semana del 11 al 15 de mayo.

La basura en los ríos no es la única causa de que se desborden -también influye la mala urbanización y que el calentamiento globalestá trayendo aguaceros de menor duración pero mayor intensidad-, pero la obstrucción del cauce es un factor importante a tomar en cuenta.

Vecinos temerosos.

En barrio Luján y la ciudadela Calderón Muñoz, en San José, los vecinos están atemorizados luego de que 15 personas fueran evacuadas de sus viviendas el 27 de octubre del 2015 porque estas se inundaron. Además, ese mismo día se reportaron 40 casas afectadas.

"Para este año estamos estimando que al menos 100 familias de Los Yoses, barrio Luján y la ciudadela Calderón Durán están en riesgo por el inicio de las lluvias. El río Ocloro se sale y nosotros nos vamos a inundar", comentó Ruth Ávila, coordinadora del Comité Comunal de Emergencias de ese lugar.

Ávila agregó que, durante los primeros meses de este año, las autoridades solo hicieron limpieza con cuadrillas una vez, exactamente hace dos semanas.

Por su parte, Sandra García, alcaldesa de San José, aseguró a través de su cuenta en Facebook que giró una directriz para agilizar todas las acciones tendientes a evitar las inundaciones hasta donde sea posible.

"Toda la parte pluvial del río Ocloro es un trabajo permanente, inclusive se solicitó permiso a la Comisión Nacional de Emergencias (CNE) para intervenir la limpieza de sedimentos en los ríos, se botaron tapias y se retiró el material que dejó la inundación de octubre del 2015", explicó García, quien agregó que existe personal que monitorea esas áreas en peligro de inundarse.

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En una visita el 26 de abril, un equipo de La Nación observó restos de basura, sobre todo cartones y telas, tanto a las orillas de los puentes a la altura de Los Yoses y barrio Luján como debajo de ellos. Incluso, cerca de la Fundación Omar Dengo, en San José, existen personas viviendo bajo un puente.

'La gente es cochina'.

El josefino río Ocloro no es el único que da problemas en la GAM. En Tibás, la quebrada Rivera genera dolores de cabeza a los vecinos ubicados cerca de la parte trasera del hotel de Paso Ruta 32.

Ahí, a simple vista se ven las aguas de las casas que caen en el afluente y una gran cantidad de desechos que se acumulan a mitad del río.

"Tengo seis años de vivir cerca del río. Cuando llueve se sale y todo se inunda y tengo que poner paños para que no se me meta mucha agua en la casa", explicó Eliza Delgado, vecina del lugar.

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La municipalidad de Tibás considera que ha hecho esfuerzos para trabajar en la limpieza del río; sin embargo, considera que debe fortalecerse la cultura y crear conciencia en la población para tener resultados.

"Nosotros iniciamos a recolectar basura, pero desgraciadamente la gente es cochina y tira la basura ahí. Es algo cultural porque a pesar de que la semana pasada sacamos dos toneladas y media de basura, de nuevo está sucio", dijo Gonzalo Vargas, alcalde de Tibás.

El jerarca municipal añadió que los mismos lugareños los que tiran aguas negras y desechos sólidos al río, especialmente cerca del precario Triángulo de la Solidaridad, donde las casas no tienen salidas de agua adecuadas.

En el río Torres, cerca de La Uruca, la cantidad de basura que se observa a simple vista es grande. El agua que sale de las casas arrastra cuanta envoltura y botellas queden en el caño, por lo que todo se acumula a un costado del río.

Las personas, lejos de evitar que todos los desechos caigan al torrente, los empujan, como pudo constatar el equipo de este diario al visitar la zona.

A lo lejos, también se observa un colchón, que posiblemente ha recorrido varios kilómetros para llegar hasta el sitio.

"Nosotros iniciamos a recolectar basura, pero desgraciadamente la gente es cochina y tira la basura ahí. Es algo cultural porque a pesar de que la semana pasada sacamos dos toneladas y media de basura, de nuevo está sucio", Gonzalo Vargas, alcalde de Tibás.

Los afectados en este sitio son las personas que viven en el barrio Santísima Trinidad, quienes sufren con los aguaceros a pesar de haber reforzado sus viviendas.

"A mí se me metía el agua por la parte de atrás. Luego construí una tapia pero está a punto de ceder porque se ha ido lavando. Ahora solo se me mete en la cochera", mencionó Amalia Rivera, quien vive en el lugar desde hace 50 años.

Llamado al cambio.

La Comisión Nacional de Emergencias (CNE) tiene como función en este tipo de situaciones la de alertar a los municipios para que tomen las previsiones necesarias; sin embargo, Iván Brenes, presidente de esa institución, reconoce que no pueden ir más allá.

"El manejo de cuencas es tema de mantenimiento local. Los municipios no pueden perder de vista esa responsabilidad. Nosotros asesoramos, emitimos informes, pero queda a criterio de cada alcalde si sigue las recomendaciones", comentó el jerarca de la CNE.

En el río María Aguilar, cerca de La Galera, no se observó durante el recorrido tanta basura como en el Ocloro o el Torres, aunque su cauce ya está elevado, lo cual hace que al final también se salga con lluvias intensas.

Édgar Mora, alcalde de Curridabat, confirmó que tienen un programa de limpieza, pero dice que revertir la situación actual es oneroso.

"Disminuir el problema es poco eficiente y eficaz, pero moralmente debemos integrar medidas paliativas para hacer que el río no sufra tanto con la basura", dijo Mora.

El panorama es positivo también en quebrada Cañas, en Alajuela, donde tampoco se observan muchos desechos. No obstante, los dolores de cabeza a los vecinos llegan con el comienzo de las lluvias.

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Margarita Calderón, vecina bajo Cañas y quien vive desde hace 58 años en el lugar, narró que al menos cuatro casas han desaparecido con las crecidas.

Félix Angulo, del departamento ambiental de la municipalidad alajuelense, afirmó que hacen limpieza en puntos estratégicos, pero cree que existe una necesidad de que la comunidad se involucre y no envíe sus desechos a quebradas o ríos.