Por: Álvaro Murillo 14 noviembre, 2014

Un candidato político podría superar que la gente le conozca una historia de infidelidad e, incluso, un caso de embarazo como producto de esa relación extramarital.

El candidato perdería apoyo, sí, pero no tanto. Lo que resultaría letal, según el entender de un elector promedio, sería una noticia que cuente que ese político intentó “solucionar” el embarazo: un aborto.

Este es uno de los hallazgos de un experimento que hizo el equipo del Estado de la Nación, al tomar un panel de 150 personas representativas de la población, dividirlas en dos grupos e introducir situaciones hipotéticas... y esperar la respuesta.

Ahora es posible entender por qué el tema del aborto resultó tan delicado en la última campaña electoral y puso a los candidatos a medir cada opinión suya sobre el tema.

Otra circunstancia sancionable en un candidato sería tener el servicio doméstico de una persona inmigrante indocumentada a la que no le pague el Seguro Social. También tiene un costo el reconocimiento de un candidato de que su partido se ha equivocado, como fue el caso de Johnny Araya en la última campaña electoral.

Menos castigo electoral tendrían una relación homosexual o casos de corrupción.