Denuncias revelan que hay docentes que les imponen castigos en el aula

Por: Alberto Barrantes C. 9 marzo, 2014
En una encuesta del Centro de Investigación y Promoción para América Central de Derechos Humanos (Cipac), el 65% de los estudiantes entrevistados creen que las personas homosexuales se sienten rechazadas cuando comparten con sus pares heterosexuales. | MARCELA BERTOZZI
En una encuesta del Centro de Investigación y Promoción para América Central de Derechos Humanos (Cipac), el 65% de los estudiantes entrevistados creen que las personas homosexuales se sienten rechazadas cuando comparten con sus pares heterosexuales. | MARCELA BERTOZZI

Seis de cada 10 homosexuales afirman que el colegio es el lugar en donde más sufren ofensas y burlas por su orientación sexual.

El dato se desprende del Sondeo de percepción de los derechos humanos de la poblaciones LGTB en Costa Rica (2012), que realizó el Centro de Estudios Internacionales (CEI) con 845 gais, bisexuales, lesbianas y transexuales.

Insultos y castigos de los docentes y de sus compañeros de aula son parte de las denuncias de maltrato psicológico y físico que viven los entrevistados.

“En un colegio de la capital, la directora impuso castigos como no ir al baño a dos jóvenes lesbianas porque se tomaron de la mano en la plaza de la Cultura, en San José. En el país hay protocolos para erradicar el matonismo, pero si los docentes no los aplican, es muy difícil acabar con esto”, dijo Francisco Madrigal, jefe de Política del Centro de Investigación y Promoción para América Central de Derechos Humanos (Cipac).

En la investigación del CEI, el 63% de los gais dijo que la secundaria y los lugares públicos de recreación son donde más sufren el maltrato por sus preferencias. Un 35% afirma que padece discriminación en el trabajo y un 14% en el sector salud.

“Ante la discriminación, la violencia y el maltrato, muchas personas participantes eligen no exponerse y sostenerse en espacios que consideran más seguros ”, comentó Emma Chacón, investigadora del estudio.

Educar. El Ministerio de Educación Pública (MEP) incluyó en el calendario escolar que cada 17 de mayo se celebrará el día contra la discriminación y el matonismo por orientación sexual.

“Como orientadores debemos dar a los jóvenes las herramientas necesarias para que aprendan a convivir y a comunicarse con otras personas. Se trata de un asunto de respeto, que deben fomentar los docentes. Es un error que un educador promueva la burla hacia un joven homosexual”, manifestó Karen Sánchez, del Colegio de Orientadores de Costa Rica.

La orientadora Sánchez enfatiza en que es necesario educar a los padres para que apoyen a sus hijos y no se conviertan en un actor más de discriminación.

El Centro de Investigación y Promoción para América Central de Derechos Humanos (Cipac) hizo una encuesta en el 2008, con 1.200 estudiantes de secundaria de la Gran Área Metropolitana (GAM) que registra estereotipos, que persisten en los colegios.

Según el informe, solo dos de cada 10 estudiantes están de acuerdo que dos personas del mismo sexo se tomen de la mano y un 40% considera que es mejor no tener ninguna relación con la población gay.

“Hay colegios que sí están trabajando por el respeto de los derechos humanos, pero aún encontramos casos de violencia por orientación sexual, que viene incluso por parte de profesores. Hay que capacitar a los docentes sobre el respeto y el abordaje del tema en las aulas. No se trata de aislar al estudiante, ni burlarse de él”, manifestó Francisco Madrigal, del Cipac.

El ministro de Educación, Leonardo Garnier, aseguró que la decisión de celebrar el día contra la homofobia en los centros educativos responde a promover la sana convivencia entre estudiantes y el respeto a las diferencias.

“Se dio un paso crucial, al introducir una educación para la afectividad y la sexualidad, que rompió con mitos que negaban a nuestros jóvenes el derecho a formarse en algo tan humano y del sano disfrute de la sexualidad”, dijo Garnier.

El último I nforme Nacional sobre Desarrollo Humano (2013), del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) señala que, al menos un 35% de la población costarricense cree que la vida es más difícil si se es homosexual.

“ Cuando en el colegio se supo de mi homosexualidad, a mis 14 años, me dijeron que nunca iba a ser feliz. Luego, me di cuenta que eso era solo un estereotipo. No soy un afeminado, nada más no respetaron que mis gustos eran diferentes”, dijo Jorge Andrés Masís, quien a sus 27 años, es artista y estudiante.