Menores de todas partes del país se reunieron para comer y recibir regalos

Por: Mercedes Agüero 23 diciembre, 2013
Shaurin Salas y su hermano, Isaac, disfrutaron comiendo galletas y manzanas mientras llegaba el feliz momento de los regalos.
Shaurin Salas y su hermano, Isaac, disfrutaron comiendo galletas y manzanas mientras llegaba el feliz momento de los regalos.

El Estadio Nacional recibió ayer a una afición muy particular: 35.000 niños procedentes de distintas comunidades del país llegaron hasta este recinto para participar en la tradicional fiesta organizada por Obras del Espíritu Santo.

Con la ilusión de recibir un regalo, los pequeños empezaron a llegar al estadio a eso de las 9 a. m.

Una bolsita con manzanas, galletas, dulces y jugos los entretuvo por espacio de dos horas.

Isaac Salas, un pequeño de 6 años quien vino desde el barrio San José de Alajuela con la esperanza de recibir una pista de carros, estaba fascinado con el recinto.

“Está muy bonito y muy ordenado”, señaló. A la par, su hermanita Shaurin, de 5 años, soñaba con unas princesas con vestidos.

Mientras tanto, en el centro de la cancha se realizaba el acto oficial, que incluyó la bendición del arzobispo de San José, monseñor José Rafael Quirós, bailes y villancicos. El prelado invitó a los presentes a abrir sus corazones y mentes en esta Navidad para que Cristo verdaderamente nazca en los hogares. “Por la presencia de Cristo llega la paz, llega la alegría, la esperanza y la felicidad plena, que es lo que toda persona desea” , manifestó.

Poco después del mediodía y cuando los niños ya empezaban a desesperarse, aparecieron las cajas con el almuerzo. Para unos había sándwiches y para otros tacos.

Minutos después, el animador preguntó si querían regalos y los niños contestaron a coro con un ensordecedor: ¡sí! La hora tan esperada había llegado. Se formaron en filas de hombres y mujeres y uno a uno fueron recibiendo el regalo en los portones de salida del estadio.

Imagen sin titulo - GN
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El padre Sergio Valverde, presidente y director de Obras del Espíritu Santo, recordó que esta es la onceava fiesta de Navidad que se organiza para los niños de los barrios más pobres.

“Hemos censado a más de 48 precarios del país para que los niños puedan venir aquí por su regalo. Tenemos niños de Guápiles, Limón, Puntarenas, Guanacaste y muchos otros lugares más”, contó.

La gigantesca fiesta se concreta gracias a empresas y personas que donan regalos, comida, transporte, así como los voluntarios que ayudan en la distribución de la comida y los obsequios.

En esta oportunidad, 41 empresas participaron con donaciones.