Por: Alejandro Méndez Leiva 16 septiembre, 2013

San Isidro de El General. Karolina Rodríguez cierra sus ojos y se imagina en un impecable uniforme blanco, asistiendo a los médicos en un hospital.

Imagen sin titulo - GN
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Esa ilusión se le escurrió entre los dedos hace una década, cuando tuvo que dejar los estudios de secundaria por líos familiares y un embarazo no planeado.

“Cuando se divorciaron mis padres, tuve que irme a vivir con mi papá a Puerto Viejo para poder estudiar. Estuve nueve meses en sétimo y no me iba mal, pero por problemas con la señora de él, me fui para donde mi mamá (a Guácimo)”, explicó la mujer de 26 años.

“Después de eso tuve un novio y quedé embarazada y ahí todo empeoró porque mi papá no quiso ayudarme más con los estudios”.

La única opción que encontró Karolina fue “juntarse” con el padre de su hijo quien, según dijo, la agredía física y psicológicamente.

Aunque hoy vive en San Isidro de El General con otra pareja, tiene dos hijos más y asegura que la situación económica es difícil.

“Hasta en los restaurantes piden noveno año... Mi pareja tampoco terminó el colegio y le cuesta conseguir trabajo”, afirmó.