Por: Michelle Soto 21 septiembre, 2013
Iniciativas como el Banco de Alimentos en Costa Rica permiten frenar el desperdicio de alimentos en el país, a la vez que se ayuda a personas en riesgo social. | ALONSO TENORIO
Iniciativas como el Banco de Alimentos en Costa Rica permiten frenar el desperdicio de alimentos en el país, a la vez que se ayuda a personas en riesgo social. | ALONSO TENORIO

En el mundo se botan 1.300 millones de toneladas de alimentos que aún son aptos para ser consumidos, lo cual deriva en un alto costo ambiental.

El desperdicio de alimentos contribuye con la emisión de 3.300 millones de toneladas de gases efecto invernadero (GEI) que contribuyen al cambio climático.

El agua es otro recurso natural que se ve perjudicado. Para producir un litro de leche, se requieren 1.000 litros de agua; esa cantidad de líquido se necesitará en el futuro y se está yendo por el desagüe por descuido.

A estas y otras conclusiones llegó un estudio de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) titulado La huella del desperdicio de alimentos: impactos en los recursos naturales .

Según este informe, el 54% del desperdicio se genera durante la producción, manipulación y almacenamiento de los productos durante las cosechas.

El otro 46% se desecha durante el procesamiento, distribución y consumo de los alimentos.

“Los consumidores no logran planificar sus compras, compran en exceso o reaccionan exageradamente a las fechas de caducidad y consumo preferente de los productos, mientras que las normas estéticas y de calidad llevan a los minoristas a rechazar grandes cantidades de alimentos perfectamente comestibles”, señaló la FAO en la presentación del informe.

El costo económico directo de ese desperdicio se calcula en $750.000 millones anuales; esto, sin contar pescado y mariscos.

“Es importante destacar que no estamos sugiriendo que las personas dejemos de consumir estos alimentos.

”Todo lo contrario, nuestra recomendación es que lo hagamos de una forma responsable evitando así desperdicios y problemas de malnutrición”, comentó Tatiana Vargas, de la oficina de FAO en Costa Rica.

En este sentido, se aboga por equilibrar la producción con la demanda, con el objetivo de no utilizar recursos naturales para producir alimentos que no sean necesarios.