Falta de recursos y desinterés en aprender destacan entre las causas

Por: Daniela Cerdas E. 13 agosto

Karol Gómez forma parte de una clase social que, según las estadísticas, tiene muy pocas probabilidades de llegar hasta la universidad.

Creció en la comunidad indígena de Boruca, en Puntarenas. Allí cursó primaria y secundaria con la ayuda de una beca. Su familia carecía de dinero para pagar su educación.

Aún así, accedió a la Universidad Nacional (UNA) gracias a un programa que le permitió ingresar a la carrera de Educación Rural sin hacer el examen de admisión y, de nuevo, con una beca socioeconómica.

Solo uno de cada 10 pobres llega a la ‘U’
Solo uno de cada 10 pobres llega a la ‘U’

A sus 24 años, Gómez representa la excepción en la estadística que indica que, en Costa Rica, solo uno de cada diez alumnos pobres logra cursar una carrera universitaria.

Esta realidad fue revelada, la semana pasada, por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), durante la presentación de un informe sobre la enseñanza en nuestro país.

La OCDE explicó que el número de alumnos de bajos recursos económicos que no ingresan a la instrucción superior está muy por debajo de los 34 países que integran la Organización, a la que Costa Rica está en proceso de adherirse.

Según el informe, en el caso de las universidades públicas, solo el 7,5% de los alumnos con ingresos más bajos están matriculados, muy por debajo de los estudiantes de contextos acomodados, que representan el 54% de la población de la educación superior pública.

¿Por qué? La Encuesta Nacional de Hogares, 2015, del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) reveló que 41.300 jóvenes de entre 15 a 17 años no asistía a la eseñanza formal. La mayoría, 19.400, solo tenía la primaria completa y, 14.400 la secundaria incompleta.

Consultados sobre los motivos de no estar estudiando, 14.700 afirmaron no tener interés en el aprendizaje formal, 7.000 dijeron que les costaba el estudio, 3.900 no podían pagar la formación y 3.400 alegaron problemas de acceso al sistema.

Además, 3.770 preferían o tenían que trabajar, 2.300 por un embarazo y matrimonio, y el resto, por motivos de cuido, enfermedad, discapacidad o falta de requisitos.

Razones. La OCDE determinó que las brechas en oportunidades educativas entre diferentes grupos sociales son muy grandes, y que la desigualdad empieza en las edades tempranas y se amplía conforme los alumnos avanzan en la educación.

La preocupación de la OCDE es que la atención en la primera infancia, sistema clave para que los niños tengan un buen comienzo y éxito escolar, es el sector más subdesarrollado del sistema educativo de Costa Rica.

“La inversión pública en primera infancia (0,4% del PIB –producto interno bruto–) está muy por debajo del promedio de la Organización (0,6%), considerando que los niños menores de 6 años representan el 10% de la población costarricense y más de la mitad (60%) de estos niños viven en pobreza y sus padres tienen bajos niveles de educación”, dice la Organización.

Para José Aguilar, presidente de la Fundación Acción Joven, una ONG dedicada a prevenir la exclusión estudiantil, hay que preguntarse ¿qué hace que un joven pierda interés en la educación luego de avanzar en el sistema de enseñanza?

“Muchos jóvenes con situaciones de vida muy adversas deben enfrentar violencia intrafamiliar, drogas, hogares monoparentales. Ante esas necesidades afectivas, los centros educativos no poseen recurso para dar atención psicosocial. Los jóvenes no van a tener cabeza para Matemáticas si deben enfrentar situaciones difíciles”, añadió.

Renata Villers, directora de la organización Amigos del Aprendizaje (ADA), indicó que la poca presencia de jóvenes de bajos recursos en la universidad tiene una explicación en la “baja calidad” del sistema educativo previo a la universidad.

“Cuando solo 4 de cada 10 estudiantes logran concluir la secundaria, sabemos que hay un tema de calidad en el sistema educativo. Esto se confirma por los resultados que arroja la prueba PISA (Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes), que demuestra que 40% de los estudiantes de 15 años carecen de la mínima comprensión de lectura necesaria”, detalló Villers.

Según el Ministerio de Educación Pública (MEP), durante el 2016 se registró la cifra más baja de deserción de los últimos 10 años. En preescolar, el abandono pasó de un 2,2% en 2015, a un 1,7% en el 2016; en primaria de un 1,3% a un 1 %, y en secundaria el porcentaje bajó de un 9,2% a un 8,4%.

La ministra de Educación, Sonia Marta Mora, cree que esto se debe a que poco a poco el MEP ha ido subiendo la cobertura de programas de equidad para mantener a los jóvenes en las aulas y ofrecer becas a quienes estén en situación de pobreza.

“Hemos promovido cambios en los planes de estudio para que desarrollen habilidades; hemos logrado una estrategia contra la exclusión escolar; todos esos cambios sin duda van en el camino de una preparación de los chicos y un respaldo para que permanezcan en el sistema educativo”, agregó Mora .

Según el V Informe del Estado de la Educación 2015, la vulnerabilidad económica, la repitencia, los problemas familiares y el bajo clima educativo son factores determinantes en el abandono estudiantil.

Población universitaria estatal
Población universitaria estatal

Entrada a la ‘U’. En el caso de Karol Gómez, ella había perdido sus esperanzas de entrar a la universidad cuando perdió los exámenes de admisión de la Universidad de Costa Rica y la UNA. El programa de la Universidad Nacional de admitir estudiantes a la carrera de Educación Rural, sin hacer el examen de admisión, le cambió la vida.

“Mi mamá jamás tenía dinero para pagar una universidad privada. Yo en un momento me resigné a quedarme en la casa; para mí, ahí todo había terminado. Por dicha salió esta oportunidad , que de fijo va a mejorar mi calidad de vida para mí y mi hija” contó la joven.

Actualmente, 350 estudiantes de la UNA forman parte de este programa.

Justamente, en aras de que las poblaciones desfavorecidas puedan acceder a la enseñanza superior, es que dichos centros ofrecen este tipo de programas de admisión y becas. Un 52% (48.829) de los todos los estudiantes de universidades públicas (94.000 personas) lo hacen con apoyo de una beca.

Sin embargo, la OCDE considera que, en general, el gasto en el sistema universitario no se asigna de forma equitativa, ya que la mayoría de los alumnos beneficiados son de contextos acomodados.

La entidad pide que los estudiantes pobres de universidades privadas también tengan derecho a una beca estatal. Considera que el país tendría mejores resultados educativos si reduce el gasto universitario, en favor de la inversión en enseñanza preescolar, primaria y secundaria. Colaboraron los corresponsales Keyla Calderón, Fernando Gutiérrez y Carlos Hernández.

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