Un grupo de 37 estudiantes cursarán tres especialidades en sistema bilingüe

Por: Irene Rodríguez 7 febrero, 2014

Keyla Córdoba dejó su colegio y viaja todos los días desde Desamparados de Alajuela hasta San Juan de Santa Bárbara de Heredia con un sueño: obtener su título como Técnico Medio en Desarrollo de Software , a finales de 2016.

Ella forma parte de la primera generación del Colegio Técnico Profesional CIT (Calidad Innovación y Tecnología), el primer colegio técnico privado del país.

Esta es la nueva apuesta del Complejo Educativo Bilingüe Nueva Esperanza, que ya ofrecía los niveles de preescolar, primaria y secundaria académica.

“Me costó mucho decidirme porque vengo de otro colegio, pero me convenció el que voy a tener una mejor educación y a poder desarrollarme en lo que me gusta, que son las computadoras. Eso me va a ayudar para sacar mi carrera universitaria”, relató la joven.

Todas las aulas tienen pizarra interactiva y computadoras que permiten el paso de información entre los compañeros. | DIANA MÉNDEZ
Todas las aulas tienen pizarra interactiva y computadoras que permiten el paso de información entre los compañeros. | DIANA MÉNDEZ

Posibilidades. La oferta técnica se abrió con 37 estudiantes, quienes pudieron escoger entre tres especialidades: Diseño de Software , Contabilidad y Electrónica de Telecomunicaciones.

La inversión inicial fue de ¢500 millones, utilizados en la compra de equipo, infraestructura y contratación de personal.

El próximo proyecto de ese centro consistirá en la creación de una universidad técnica, con carreras de ingeniería y ciencia.

“La idea nace de una demanda creciente de colegios técnicos. Veíamos a muchachos que se quedaban sin cupo y queríamos dar una opción con las carreras técnicas que más necesita el mercado”, explicó Jeannette Cortés, directora de la institución.

“El país necesita mano de obra formada y preparada en estas áreas y esta es una forma de obtenerla”, añadió la funcionaria.

El currículo es bilingüe: 60% en inglés y 40% en español. Además, se dan clases de mandarín y portugués a todos los estudiantes.

Los jóvenes tienen acceso a tecnología que les permite tutorías virtuales, gracias a pizarras interactivas, laboratorios de cómputo y plataformas digitales.

Al ser una institución privada, quienes estudian en esta modalidad técnica pagan ¢120.000 de matrícula, más una mensualidad de ¢140.000 y una cuota de ¢60.000 al año por concepto de materiales y tecnología.