19.828 niños de entre 5 y 12 años no asisten a la educación formal

Por: Daniela Cerdas E. 9 febrero, 2016
Celsa Chamorro Murillo lava un viejo salveque con la esperanza de que su hijo consiga útiles necesarios para asistir a clases. Esta familia vive en El Plomo de Pocosol, San Carlos, en donde la pobreza hace que peligre la educación para sus hijos. | CARLOS HERNÁNDEZ
Celsa Chamorro Murillo lava un viejo salveque con la esperanza de que su hijo consiga útiles necesarios para asistir a clases. Esta familia vive en El Plomo de Pocosol, San Carlos, en donde la pobreza hace que peligre la educación para sus hijos. | CARLOS HERNÁNDEZ

Los horarios de trabajo impedían a Rosa, una vecina de Vázquez de Coronado, enviar el año pasado a su hijo al kínder.

Las constantes faltas de este menor a clases pusieron en alerta a las maestras, las cuales llevaron el caso al Patronato Nacional de la Infancia (PANI).

Como este niño, unos 69.000 menores de edad no estrenarán cuadernos ni madrugarán este martes para ir a clases, por desinterés y pobreza, según una estimación de la Encuesta Nacional de Hogares (Enaho) 2015, que realiza el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) cada año.

Freddy Araya, investigador del INEC quien participó en el estudio, el cual se realizó la primera semana de junio del año pasado, dijo que de la población de 584.645 niños, de 5 a 12 años, que hay en el país, 19.828 no asisten a la educación formal.

La mayoría de estos niños (un 63,5%) son menores de seis años, cuyos padres de familia indicaron que no los mandaban a preescolar porque no tenían la edad mínima requerida para asistir.

Según el V Informe del Estado de la Educación , la cobertura de preescolar en el país alcanza el 60,5%. Una razón de que no haya mayor extensión es el desinterés de los padres por este nivel educativo, porque creen que es una guardería y otro factor es la falta de aulas de preescolar.

“Un 17, 8% señaló sus niños nos asisten a clases porque en el lugar donde residen no hay centros educativos cercanos o, si existen, no son adecuados para las necesidades del menor. Un 4,5% dijo que no pueden pagar los estudios”, explicó Araya.

En el caso de la población de 402.194 adolescentes, de 13 a 17 años, que hay en el país, unos 49.935 (12,4%) no asisten al colegio.

“El 36,8% de estos adolescentes señalaron que no asisten porque no están interesados en el aprendizaje formal. Asimismo, un 17,2% mencionó que le cuesta el estudio, por lo que no continuaron insertados en el sistema educativo”, expresó Araya.

Denuncias y deserción. En el caso de Rosa, a ella el PANI le advirtió de que el niño no podía faltar más a clases, sino debería dárselo a un familiar que pudiera responsabilizarse de él.

“También me dijeron que se lo podían llevar a un albergue. Lo que hice fue trabajar en mi casa para poder llevarlo”, contó Rosa.

En el 2015, el PANI recibió 68 denuncias por negligencia en educación.

Algunas de estas denuncias fueron hechas por Cinthya Castro, vocera del Colegio de Profesionales en Orientación, quien el año pasado laboraba en la Escuela Manuel María Gutiérrez, en San Pedro de Coronado.

Ella llevó unos 15 casos ante el PANI y el MEP de alumnos a quienes no los enviaban a clases.

“En general, la pobreza, el bajo rendimiento, la lejanía o la repitencia hace que los padres no envíen a sus hijos a clases. Nosotros tuvimos que intervenir”, explicó Castro.

Luego de las vacaciones de medio periodo del año pasado, 20.106 estudiantes, desde materno hasta secundaria, no regresaron a los centros educativos públicos.

El Ministerio de Educación Pública trabaja para mantener a esos alumnos en las aulas y captar a los que no van por medio de programas como “Yo me apunto” y “Puente al desarrollo”.

“Con el programa ‘Puente al desarrollo’ se visitan a los hogares pobres y se les ayuda con la condición de que la familia estudie. Estos programas nos dan claridad de en qué sector está la gente que hay que reintegrar a la educación”, dijo María Alexandra Ulate, coordinadora de “Yo me apunto”.