PANI pide a las familias propiciar actividades al aire libre con sus hijos

Por: Alberto Barrantes C. 9 septiembre, 2014

Con televisores, videojuegos y cursos para potenciar sus talentos, las familias limitan las horas de juego de sus hijos, luego de que finaliza la jornada escolar.

Las construcciones sacan del mapa las canchas de fútbol, el tránsito vehicular borra la tiza de la rayuela, mientras que la inseguridad mantiene a todos en casa.

“Hay papás que creen que jugar es perder tiempo, entonces, llenan de actividades la agenda del niño. La negligencia de los padres también se expresa de esta forma”, dijo la psicóloga Laura Chinchilla Barrientos, directora del Centro de Cultura de Derechos de la Niñez y la Adolescencia del PANI.

La llamada de atención sobre el derecho al juego y al respeto de los derechos de los niños, se hace hoy en el marco de la celebración del Día de la Niñez y la Adolescencia.

En otros hogares, el juego se traduce en una actividad competitiva, donde lo importante es coleccionar medallas en la sala de la casa, sin que necesariamente el niño esté a gusto con la actividad.

“El juego no debe generar estrés ni una obligación, sino debe ser una actividad en la que el niño se sienta a gusto y se adapte”, dijo Rigoberto Astorga, coordinador de Programas del Fondo Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

Para ello, la Unicef promueve la campaña Vamos a jugar , que incentiva al uso de espacios públicos para la recreación y motiva al Estado a invertir en sitio s seguros, donde el deporte no sea solo una disciplina competitiva.

“Tenemos una escasa inversión en el deporte como juego. No todos los niños tienen por qué ser atletas. Hay una necesidad de promover más estos espacios”, dijo Astorga.

El plan de ordenamiento de la Gran Área Metropolitana (GAM) 2013 señala que Los Guido de Desamparados es uno de los distritos que se ha quedado sin espacios verdes para la recreación.

Un derecho. El derecho al juego es violentado en miles de familias, ya sea por obligar al niño a realizar actividades que no son de su agrado o mediante el trabajo infantil.

Según el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), cerca de 18.319 menores de edad desarrollan actividades laborales entre los recovecos de la ciudad.

“Limitarles el derecho al juego también es una forma de violencia contra los niños; no solo la violencia física, psicológica y el descuido son formas de agresión”, agregó la psicóloga.

En las aulas, hay niños que prefieren utilizar celulares y tabletas en los recreos, antes que correr o inventar juegos de 20 minutos.

“Años atrás, todos los chiquillos salían a jugar al recreo; ahora hay unos que prefieren quedarse en el aula con videojuegos, pegados al celular o con tabletas. Las generaciones han cambiado mucho, pero los padres también somos los responsables de estos cambios, que generan un sedentarismo bárbaro”, expresó Mirta Acuña, maestra de tercer grado desde hace 18 años.