Por: Alberto Barrantes C. 7 septiembre, 2014
JORGE NAVARRO
JORGE NAVARRO

Para el director de Gestión y Evaluación de Calidad del MEP, Félix Barrantes, no utilizar los resultados de bachillerato para mejorar el desempeño de alumnos y profesores, es como detectar una enfermedad y no tomar la medicina.

Con las pruebas de bachillerato en firme, Barrantes asegura que urge un cambio en la forma de emplear los resultados.

¿Hay algún factor que, en su experiencia, explique el descenso en las calificaciones?

No tengo evidencias científicas para decirlo, pero es importante ver algunos cambios que ocurrieron y que podrían abrir líneas de investigación sobre el porqué. Por ejemplo, a partir del 2008 se eliminaron los temarios para bachillerato y se evalúan todos los contenidos del plan de estudios y (además se) amplía el marco de evaluación. Pero esa no se podría catalogar como la razón única.

¿Son efectivas las pruebas, tomando en cuenta que las calificaciones van en caída?

El examen es una medida en sí, que lanza un dato. Las medidas correctivas que se apliquen a partir de eso son las que hacen que sea efectivo. Si me dicen que tengo colesterol y no cambio mis hábitos de consumo, de nada sirvió que me lo detectaran.

¿Pero el MEP ha dejado las medidas correctivas de lado?

Sí, correcto. A partir de una tendencia en los resultados bajos, habría que ver si es un problema de formación y habría que redoblar la capacitación en las áreas en que estamos fallando.

”No ha habido hasta hoy un programa de capacitación utilizando los resultados de bachillerato. El tema de la formación docente es el tema más urgente de Costa Rica. Estamos rezagados en el uso de los datos que nos aporta bachillerato”.

¿Cuánto invierte el país en las pruebas por año?

La inversión en Costa Rica es muy baja, comparado con sistemas de evaluación del resto del mundo. Ronda los ¢500 millones.

¿Pero es una inversión que no llega al puerto que debería llegar, en el tanto no hay un uso adecuado de los datos?

Bueno, pero no creo que la solución sea eliminarlo, porque cuando se quitó, cada alumno avanzaba a su ritmo. El hecho de que se haga una evaluación del programa de estudio, es importante. En 1974 ,se eliminó y se alegó que había muy baja promoción y se reinstaló en 1988. Durante ese lapso, no se mejoró la promoción. Con el bachillerato, hay información de los 900 colegios. El bachillerato genera datos para tomar decisiones.

¿Pero Costa Rica no está tomando decisiones con base en esos resultados?

Correcto, pero hay interés de la nueva ministra, de los viceministros y del Instituto de Desarrollo Profesional del MEP de montar un sistema de capacitación sistemático, que sea permanente y que tome en cuenta, entre muchas otros puntos, los resultados de bachillerato.

¿Considera que la brecha socioeconómica sea otro posible factor que incida en resultados?

Sí , estoy de acuerdo y es por eso que en Costa Rica, eso se toma en cuenta con curvas y notas de presentación, porque sería un caos que todo el mundo se quede.

El nivel de lectura es malo, ¿es motivo de fracaso en la prueba?

Hay un problema de lectura, los jóvenes leen mucho menos que antes y se ha perdido la calidad de lo que leen. Hay formas de trabajar en interpretación y hay que corregir eso en el sistema.

¿Le han sugerido en este Gobierno quitar las pruebas?

No, no, uno escucha en el ambiente, y con el cambio de gobierno se especula mucho, pero quien asume eso es el Consejo Superior de Educación y no he escuchado a nadie con esa idea.

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