Por: Daniela Cerdas E. 29 mayo, 2016

“Lamentablemente, no es un delito consumir drogas. En las personas menores de edad debería ser prohibido, pero no está tipificado así en la legislación. En el centro educativo es prohibido el ingreso de droga, legal o no legal, fuera del centro educativo, no se puede quitar la droga al colegial porque no está tipificado como un delito”.

Así se expresa Liliana Rojas, de la Dirección de Vida Estudiantil del Ministerio de Educación Pública (MEP), quien considera que en esta cartera “están amarrados”.

Rojas comentó que cuando se detecta un muchacho consumiendo algún tipo de estupefaciente lo que pueden hacer es referirlo al sistema de salud , al Instituto de Alcoholismo y Farmacodependencia (IAFA) o alguna institución para que definan el tipo de tratamiento que requiere.

Juan José Andrade, director de la Fuerza Pública, explicó que ellos siguen reclamando una ley que penalice el consumo de drogas.

“Hay corrientes que hablan de la libertad de consumo, pero la alteración en las conductas de las personas drogadas generan graves consecuencias a terceros”, expresó.

Laley sobre estupefacientes, sustancias psicotrópicas, y drogas de uso no autorizado estipula penas, de entre ocho y veinte años de cárcel, si alguien facilita drogas a menores de 18 años o las introduce en un centro de enseñanza; sin embargo, no hace referencia alguna al consumo.

Andrade aseguró que la mayoría de las incidencias que la Fuerza Pública atiende a diario es el consumo de drogas en las esquinas de los barrios.

“Esto genera una percepción de inseguridad y riesgo entre la ciudadanía. Hemos ido fortaleciendo la presencia policial, aunque juega un papel importante la labor de los papás y mamás. Ellos tienen que estar alerta del entorno de sus hijos: con quién interactúan, qué meten y sacan de la casa. El principio fundamental de la prevención se constituye en la familia”, añadió Andrade.

Según el Patronato Nacional de la Infancia (PANI), el consumo de drogas en personas menores de edad no solo afecta negativamente su salud, si no que los introduce al mundo del narcotráfico, la trata y hasta a la explotación sexual.

En la actualidad, el Patronato atiende, respaldado por diversas ONG especializadas en drogas, a aproximadamente a 180 menores de edad que se encuentran en procesos de tratamiento.

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