26 agosto, 2014

Cartago. Clases de recuperación, de preparación para los exámenes de admisión de las universidades públicas y hasta de idiomas como inglés, portugués, alemán y árabe.

Estas son algunas de las opciones disponibles desde julio pasado en el Instituto San Luis Gonzaga, entidad creada al amparo del colegio cartaginés del mismo nombre.

Max Ulloa, presidente de la Fundación San Luis Gonzaga (FundaSalugo), explicó que este paso pretende generar recursos frescos que ayuden con los gastos de administración del centenario colegio.

Ulloa reconoció que han tenido “graves problemas económicos” e incluso en mayo pasado casi suspendieron clases ante la incapacidad para pagar los salarios de funcionarios administrativos.

“Ideamos la creación del Instituto, bajo el alero prestigioso del San Luis, para tener algún alivio en el presupuesto”, agregó Ulloa.

El San Luis Gonzaga puede tomar este tipo de decisiones pues es el único centro educativo estatal que goza de autonomía administrativa respaldada por ley.

Para todos. Los cursos son libres y están dirigidos a todo público. También hay clases de dibujo, música y computación, a un costo entre los ¢10.000 y ¢25.000 por mes.

A partir del 2015, el Instituto también tendrá un programa especial con el fin de preparar a los alumnos de otros liceos para los exámenes de bachillerato.

“Para los estudiantes del San Luis que requieran cursos de recuperación, los profesores no serán los mismos que imparten el curso de ese año (en el colegio), para evitar suspicacias”, explicó Ulloa.

Histórico. El San Luis Gonzaga es la secundaria más antigua del país. Nació en 1842, bajo el mandato del general Francisco Morazán, por lo que hace dos años celebró su 170 aniversario. Pero sus puertas abrieron hasta 1869, cuando gobernaba Jesús Jiménez.

Su edificio central, ubicado en el centro de Cartago, fue declarado patrimonio arquitectónico en 1989 y recientemente concluyó su restauración, a un costo de ¢700 millones. Los recursos para llevar a cabo los arreglos fueron aportados por el Centro de Investigación del Ministerio de Cultura, que supervisó las obras. También aportaron fondos el Ministerio de Educación y la Municipalidad de Cartago.