Por: Sofía Chinchilla C. 12 diciembre, 2015
SOFÍA CHINCHILLA
SOFÍA CHINCHILLA

Mañana, la catedral metropolitana abrirá su puerta principal para celebrar el inicio de un año jubilar extraordinario. En este, los sacerdotes están autorizados por el Papa a perdonar pecados cuya dispensa usualmente le está reservada a él o a los obispos. Los padres Francisco Morales y Carlos Humberto Rojas conversaron con La Nación para explicar esta extensión del perdón.

La celebración, dijeron, ocurre en tiempos en que el mundo está “herido por la guerra”, y es por esta razón que el papa Francisco hace un llamado a solidarizarse con los demás y a atender “al hermano”. A continuación, un extracto del diálogo:

¿Qué tiene de particular el anuncio de este año de Jubileo?

Carlos Humberto Rojas (CR): Este Jubileo es extraordinario, porque usualmente se celebra cada 25 años y en el año 33 de cada siglo, porque es el año de la redención, por la muerte de Cristo. Esta vez, el Papa, viendo la situación del mundo, herido por la guerra y por la violencia, tanto dentro como fuera de la Iglesia, decidió poner en evidencia el atributo más grande del amor de Dios por nosotros, que es su misericordia.

¿Qué papel tienen las puertas santas?

Francisco Morales (FM): Es porque en el Evangelio de San Juan, Cristo se presenta como la puerta y dice: ‘El que entre en mí se salvará’. Con eso, Jesús está diciendo: ‘Yo soy Dios’. El que pasa por Cristo, alcanza la salvación, porque a eso es que ha venido.

¿La declaración del año jubilar se puede entender como un gesto político?

(CR): Como política partidaria o de un proyecto, no. El Papa no está pensando en una teocracia, como se vive en otras partes del mundo. Pero sí puede haber consecuencias políticas, porque está afectando a 1.300 millones de católicos y a otras personas de buena voluntad.

”Estamos en un mundo en guerra y la lectura que desde la Iglesia hacemos es que esto surge del pecado, que crea guerra y división. El Papa invita al Jubileo de la Misericordia, a una sociedad para que se atreva a vivir el cambio. Desde ese punto de vista, sí.

”Pensemos, por ejemplo, en un político cristiano. ¿Por qué no va a influenciar y promover cosas que van a beneficiar a las personas más desprotegidas, si esa es una responsabilidad que tiene como creyente y como político?

(FM): ”Yo agregaría que el Papa está pidiendo que no nos quedemos con un cristianismo de hablar, sino de ir. El rostro de la misericordia en el mundo somos nosotros, los cristianos. Si nosotros vivimos así, es más fácil que la sociedad se contagie”.

Durante este Jubileo, el Papa otorgó una posibilidad más amplia para perdonar pecados. ¿Cómo funciona?

(CR): Hay algunos pecados que son reservados. Algunos se reservan al obispo y otros, al Santo Padre. A veces, es por el tipo de pecado o por la gravedad. El Papa ha dado la posibilidad de que, este año, todos los sacerdotes van a poder dar el perdón a esos pecados, a partir del 8 de diciembre.

”Por ejemplo, el aborto lo consideramos un acto muy grave, porque atenta contra la vida de una persona que no puede defenderse. Si alguien que comete este pecado se arrepiente, el camino ordinario es que acuda al obispo, pero, este año, cualquier sacerdote puede hacerlo”.

¿Cuáles son los pecados que están reservados?

(CR): Uno que le está reservado al Papa es la profanación a las especies eucarísticas, o sea, el pan y el vino consagrados.

¿Qué pasa con una persona que comete un pecado, pero permanece convencida de que su decisión fue la correcta?

(CR): Cada caso es diferente. Hay algo que para la Iglesia es sagrado y es la conciencia de la persona. Si es una persona con la conciencia formada, yo le podría decir que está en plena comunión con la Iglesia, porque actuó de acuerdo con su recta conciencia y delante de Dios.

¿Puede una persona considerarse católica si está en desacuerdo con alguno de los principios de la fe?

(FM): Es que si yo digo que soy católico, es porque comulgo con todo. En la sociedad en la que vivimos, el problema es que estamos muy dados a que nos hacemos un dios y una religión a mi conveniencia y a mi medida.

”La Iglesia no excluye a ninguna persona, es la persona la que se pone fuera de la Iglesia. No es que la Iglesia se hizo una formulación, es que es obediente a lo que Cristo le reveló.

(CR): ”Hay otras cosas en las que sí se puede disentir, que es en los asuntos disciplinarios. Por ejemplo, el celibato de los sacerdotes, porque eso no es doctrina de fe, es disciplina”.

¿Qué se le pide a la persona, además de arrepentimiento?

(FM): Para la indulgencia plenaria, sería confesarse, comulgar, orar por el Papa y cruzar la Puerta de la Misericordia.

¿Qué implica para un católico celebrar un año jubilar?

(FM): Estamos llamados a la conversión, pero también a ocuparnos del hermano que está en necesidad.

”La fe no se puede vivir con la ley del embudo: todo para adentro y nada para afuera”.