En esta ocasión, imagen de la Virgen de los Ángeles estuvo el tiempo más prolongado en la catedral de Nuestra Señora del Carmen de Cartago

 7 septiembre, 2014
Cientos de devotos salieron al paso de la imagen de la Negrita en la tradicional Pasada de la catedral a la basílíca de Cartago.
Cientos de devotos salieron al paso de la imagen de la Negrita en la tradicional Pasada de la catedral a la basílíca de Cartago.

Cartago

La imagen de la Virgen de Los Ángeles viajó desde la catedral de Cartago hasta su basílica montada en una florida carroza elaborada por devotos del cantón más grande y alejado de esa provincia, Turrialba.

Este domingo, a las 9 a. m., comenzó la celebración con una misa ofrecida por el obispo de la diócesis de Cartago, Francisco Ulloa, como parte de la despedida de la imagen de la catedral de la Vieja Metrópoli, donde estuvo de visita desde el pasado 3 de agosto.

Posterior al oficio religioso, el obispo Ulloa y centenares de fieles escoltaron a la imagen hacia la Basílica de la Virgen de los Ángeles, sobre la avenida segunda cartaginesa, en un trayecto de un kilómetro alfombrado de flores y aserrín multicolor, con elaboraciones que venían desde lo específicamente religioso, hasta varios motivos de setiembre, mes la independencia de Costa Rica.

El vocero de la diócesis cartaginesa, Carlos Oreamuno, explicó que la imagen debe retornar el primer domingo de setiembre a la Basílica de los Ángeles.

En esta ocasión, ese domingo cayó una semana después, por eso, la estadía de la imagen se prolongó tres días más, de hecho, se trata de la salida más prolongada de la Negrita fuera de su casa.

La Pasada de la imagen se remonta a 1782 cuando el entonces obispo para Nicaragua y Costa Rica, Esteban Lorenzo de Tristán, visitó Cartago a fin de celebrar el 2 de agosto cuyas fiestas se extendían hasta el 15 del mes.

En su visita, el Obispo criticó que las celebraciones de la Negrita se habían vuelto muy mundanas, por eso, decidió que los festejos se celebraran en la actual catedral de Cartago.

Para ello, el cura ordenó el traslado la imagen cada 3 de agosto a la catedral, hasta el primer domingo de setiembre.

A la fecha, se conserva la tradición de la Pasada que para los devotos significa una fiesta religiosa y de su comunidad.