Por: Alejandro Méndez Leiva 28 junio, 2013

En el 2008, José Garbanzo Valverde, vecino de Pérez Zeledón, recién había cumplido 65 años y debido a sus problemas del corazón, desde hace mucho tiempo había dejado de laborar.

Su condición, su edad y su pobreza lo impulsaron a solicitar en una sucursal de la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS) una pensión del régimen no contributivo.

Cinco años después y tras anunciarle que sería llamado para ver su caso, ni siquiera un trabajador social lo ha visitado para evaluar sus condiciones de vida.

“Yo estoy muy enfermo. Tengo ese padecimiento en el corazón y una infección en la piel que ya a uno no le permite trabajar. Hace como unos dos meses fui al hospital a recoger el tratamiento y como tenía el carné vencido, no me quisieron dar las medicinas; me las negaron”, manifestó.

Esa experiencia fue la que motivó que Garbanzo decidiera ir a presentar una denuncia en la Defensoría de los Habitantes.

“Lo que yo quiero es que, con la pensión, me den el seguro para ir tranquilo al hospital; que me sigan dando medicinas y poder mantenerme, nada más”, explicó en su pequeño rancho prestado.