Por: Mercedes Agüero 1 septiembre, 2013

Tomás Enrique Dozier ha vivido la mayor parte de su vida fuera del país, pero tiene raíces profundas en San Rafael de Varablanca.

Por eso, 24 horas después del terremoto de Cinchona, en enero del 2009, ya había viajado al país y estaba en el pueblo solidarizándose con vecinos y amigos.

La aventura educativa de Tomas Dozier empezó aquí. | JORGE NAVARRO.
La aventura educativa de Tomas Dozier empezó aquí. | JORGE NAVARRO.

Para ese momento Dozier, geólogo dedicado a la educación, llevaba una maestría en Desarrollo Comunitario en una universidad de Pensilvania, Estados Unidos.

Cuando volvió, le propuso a sus profesores que, en lugar de una tesis, desarrollaran un proyecto en San Rafael para ayudar a las víctimas de la tragedia.

Preguntaron a los vecinos cuál era su necesidad más apremiante y la mayoría coincidió en que un colegio, pues los más cercanos estaban lejos. Eso hacía que la mayoría de jóvenes no siguiera estudiando tras terminar la escuela.

Fue así como nació la idea de crear un colegio comunitario con énfasis en la enseñanza del inglés, ya que es una zona turística.

En febrero del 2010, un grupo de 12 jóvenes empezaron la aventura en una casa abandonada que les prestaron en San Rafael . En el 2011, la Asociación de Desarrollo de Varablanca les ofreció el salón comunal y desde ese año estudian allí.

Warner González, presidente de la asociación, dijo que el proyecto ha sido una bendición, pues tenían años pidiendo un colegio y se los habían denegado.

Mientras, Dozier asegura con satisfacción que han logrado los mejores resultados en exámenes de bachillerato entre centros educativos con la misma modalidad.