El país soberano Zaqistan se encuentra en el medio del desierto, no tiene calles ni casa ni agua potable, y nadie vive allí, pero su fundador y presidente espera legitimarlo ante el mundo.

Por: Alessandro Solís Lerici 1 noviembre, 2015
Así se ve el ingreso a Zaqistán, según el sitio web de la “nación soverana”.
Así se ve el ingreso a Zaqistán, según el sitio web de la “nación soverana”.

Hay un episodio de Family Guy en el que Peter Griffin se da cuenta de que el terreno de su casa no aparece en el mapa de su ciudad y, por lo tanto, no es parte de Estados Unidos, así que declara su hogar como la nación independiente de Petoria.

Situaciones similares, pero no tan graciosas, se han dado en distintas partes del mundo: siempre aparece un ‘loco’ que quiere vivir en su territorio, bajo sus propias reglas y sin ser parte del país al que pertenece. Incluso en Costa Rica se divulgó información de Airrecú, una república que 5.000 vecinos de la frontera con Nicaragua querían formar desde el 2003.

En el estado de Utah, en Estados Unidos, un propietario de un terreno de poco menos de una manzana –ubicado en el desierto y alejado de la civilización– ha buscado lo mismo: crear su propio país, pero con algunas particularidades caricaturescas.

La Nación Soberana de Zaqistan no es reconocida oficialmente como una nación soberana por nadie, pero su dueño y presidente, Zaq Landsberg, paga todos sus impuestos y está al día con sus cargas ciudadanas, por lo que nadie lo molesta.

El país tiene bandera, pasaportes (que se pueden solicitar por $40 en su sitio web) y un par de monumentos, aunque nadie realmente vive allí, pues ni siquiera hay calles ni agua potable ni casas, y el calor ha sido calificado como “inhumano”.

“Cuando compré la tierra recién había pasado el Huracán Katrina, y era una época muy oscura, políticamente, en nuestro país. Pensé: 'Yo puedo gobernar un país mejor que estos payasos', así que empecé a crear algo a partir de la nada en el desierto. Mi objetivo es que convertir a Zaqistan en un país legítimo”, comentó a la revista People el líder zaquistaní (este gentilicio no ha sido aprobado por la RAE todavía).

El experimento de Landsberg levanta preguntas importantes acerca de conceptos como las fronteras, la propiedad privada y la legitimidad de sus acciones. “La legitimidad es subjetiva, ¿pero Zaqistan existe? No hay duda de que existe”, dijo.

“¿Es Taiwán legalmente un país? ¿El Vaticano? Realmente, no hay ningún estándar legal acerca de qué es un país y qué no lo es. Yo describiría Zaqistan como una nación soberana de facto. El gobierno no reconoce la soberanía de Zaqistan, pero no me detienen de hacer lo mío aquí tampoco”, agregó.