Autoridades reportaron, este martes, un ataque aéreo que cobró la vida de nueve personas

 15 julio, 2014

Donetsk

Las autoridades ucranianas preparan este martes una primera videoconferencia con los separatistas prorrusos, alentada por los europeos, en un contexto de tensión creciente en el Este rebelde y temores a una invasión rusa.

En el terreno, la situación era relativamente tranquila en Donetsk, feudo de la región controlada por los separatistas.

Sin embargo, varios testigos indicaron que vieron refuerzos separatistas dirigirse a Lugansk, otro bastión insurgente, que fue epicentro de intensos combates en los últimos días.

Socorristas reportaron este martes que un ataque aéreo derrumbó un edificio de apartamentos en el este de Ucrania, ocasionando la muerte de nueve civiles.

Los combates en esta ciudad de más de 400.000 habitantes causaron en las últimas 24 horas 12 muertos -entre ellos un niño de tres años- y más de 60 heridos, según el servicio de prensa de la autoproclamada "República popular de Lugansk".

Por su lado la municipalidad de Lugansk decretó tres días de luto tras la "muerte en tres días de 17 civiles".

El ejército ucraniano indicó haber perdido a seis hombres en 24 horas, entre ellos dos que murieron víctimas de una salva de cohetes Grad lanzados por los rebeldes cerca de Amvrossivka, a 70 km al este de Donetsk.

 Un soldado ucraniano prepara el almuerzo en la ciudad Severesk, en el área de Donetsk (Ucrania), cuyo control por parte de las fuerzas ucranianas fue recuperado este lunes.
Un soldado ucraniano prepara el almuerzo en la ciudad Severesk, en el área de Donetsk (Ucrania), cuyo control por parte de las fuerzas ucranianas fue recuperado este lunes.

Cuatro civiles murieron en Snijné, a 60 kilómetros al este de Donetsk en una casa destruida por un bombardeo aéreo atribuido por Moscú a las fuerzas ucranianas. Kiev desmintió su implicación y denunció "una cínica y sangrienta provocación", aunque sin precisar quiénes fueron los autores.

Ante esta escalada, los europeos multiplicaron los esfuerzos diplomáticos para organizar rondas de conversaciones entre un grupo de contacto (Ucrania, Rusia, OSCE) y los rebeldes, tras las dos primeras celebradas en junio en Donetsk, y que se saldaron con un fracaso.

El presidente ucraniano Petro Poroshenko y la jefa del gobierno alemán Angela Merkel hablaron el lunes por la noche sobre la organización de una reunión tripartita del grupo de contacto a través de una videoconferencia, y expresaron su confianza en que esta conversación pueda tener lugar el martes.

Sin embargo, interrogada por la AFP el martes por la mañana, la presidencia ucraniana no pudo precisar ni la hora ni los participantes en esas conversaciones.

En este contexto, la tensión volvía a subir ya que Ucrania sospecha que Rusia derribó el lunes uno de sus aviones de transporte militar en una zona separatista, con un misil que "probablemente" procedía de Rusia. Hasta ahora Moscú no ha reaccionado a estas acusaciones.

El diálogo parece muy difícil sobre todo tras un incidente fronterizo ocurrido el domingo entre Ucrania y Rusia. Moscú acusó a Kiev de haber lanzado un obús que causó un muerto del lado ruso de la frontera, aludió a una "escalada extremadamente peligrosa" y amenazó a su vecino con "consecuencias irreversibles".

También la OTAN denunció el lunes que Rusia volvió a desplegar "decenas de miles" de tropas desde mediados de junio en la frontera con Ucrania.

"Este no es un paso en la buena dirección", indicó un responsable de la Alianza Atlántica señalando que la organización tiene pruebas de que Rusia desplegó entre 10.000 y 12.000 soldados en el área, contra 40.000 en el momento de su mayor despliegue, en mayo.

"A mediados de junio había menos de 1.000 militares, pero desde entonces los rusos reforzaron sus tropas nuevamente a lo largo de la frontera", indicó un responsable de la Alianza Atlántica.

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