Conservadores y laboristas señalaron ‘peligros’ de pactos para formar gobierno

 7 mayo, 2015

Londres. EFE y AFP. Enfrentados en una lucha electoral que culminará hoy con unas elecciones parlamentarias cuyo resultado es sumamente incierto, conservadores y laboristas aprovecharon ayer hasta el último minuto de campaña para ganar apoyo.

La intención de voto, expuesta en diversas encuestas, prevé que ninguna de las dos fuerzas políticas tradicionales tendrá el suficiente caudal en las urnas para alzarse con los 326 escaños de la Cámara de los Comunes (650 miembros) que permitiría gobernar en solitario.

Por ello, todo indica que ni el primer ministro conservador, David Cameron, ni el líder del Partido Laborista (oposición), Ed Miliband, se despertarán mañana con esa cifra mágica que permitiría recibir el encargo de la reina Isabel II de constituir el gobierno.

Los británicos mayores de 18 años tienen derecho a sufragar entre las 7 a. m. (00:00 en Costa Rica) y las 10 p. m. (3 p. m. hora costarricense).

Pese a tal expectativa, Cameron no tiró del todo la toalla e insistió, el miércoles, en que su partido aún puede obtener esa mayoría absoluta en el Parlamento.

“Todavía lucho por una mayoría. Podemos conseguir una mayoría suficiente que dé al Reino Unido un Gobierno fuerte y estable”, manifestó. Mas admitió la eventualidad de una negociación para formar una alianza, si se confirma hoy en las urnas la intención de voto recogida por las encuestas.

Guiños de Clegg. “Pondré por delante los intereses del país”, dijo, y recordó que, tras los comicios del 2010, debió forjar una coalición con los liberales demócratas del vice primer ministro, Nick Clegg.

Este no oculta su interés por seguir siendo parte del Gobierno, y acusó a Cameron y a Miliband de no admitir que tendrán que pactar, y se ofreció como socio.

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Comentó: “Los demócratas liberales darán un corazón a un Gobierno conservador y un cerebro a uno laborista”.

Para negociar con uno o con otro, Clegg demanda un compromiso de invertir 10.800 millones de euros adicionales en el servicio nacional de salud y subir el sueldo a los funcionarios con base en la inflación.

Frente a un posible gobierno coligado, conservadores y demócratas lanzaron advertencias sobre los “peligros”.

Así, Miliband señaló el “enorme riesgo para las clases trabajadores” si se concreta un acuerdo entre los tories y los liberales, pues estos han apoyado los recortes del gasto público de los últimos años.

Cameron, a su vez, volvió a la carga contra la inconveniencia de un gobierno producto de la unión de fuerzas entre los laboristas y el Partido Nacional Escocés (SNP) , que no niega esta posibilidad con tal de echar del Gobierno a los conservadores. “El SNP no quiere que el Reino Unido sea un éxito, no quiere que exista”, sostuvo Cameron.

La líder del SNP y ministra principal de Escocia, Nicola Sturgeon, lanzó un mensaje de tranquilidad a quienes ven con recelo una presencia fortalecida de su formación en el Parlamento.

“No hay motivos para temer al SNP, aseguró, al tiempo que prometió “una aportación positiva y constructiva” de los nacionalistas en el hemiciclo.

Tales negociaciones deberían terminar teóricamente antes del 27 de mayo, cuando está previsto el discurso de la reina Isabel II en el Parlamento.

Allí se exponen las líneas generales del nuevo gobierno y luego se somete a votación por parte de los legisladores.