29 noviembre, 2015
El primer ministro Tukish Ahmet Dvutoglu (izquierda), el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk (centro) y el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker (derecha) anuncian acuerdo para poner fin a llegada de migrantes.
El primer ministro Tukish Ahmet Dvutoglu (izquierda), el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk (centro) y el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker (derecha) anuncian acuerdo para poner fin a llegada de migrantes.

Bruselas, Bélgica

Los dirigentes europeos recibieron este domingo por la tarde en Bruselas al primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, con quien alcanzaron un acuerdo para frenar la llegada de migrantes a Europa, a cambio de compensaciones financieras y políticas.

Como estaba previsto, en esta cumbre inédita los 28 países de la Unión Europea (UE) y Turquía acordaron en la jornada establecer una ayuda de 3.000 millones de euros para que este país pueda hacer frente a la ola de refugiados sirios, anunció el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, tras esta reunión en Bruselas.

Acordaron además activar un "plan de acción común" para contener el flujo de refugiados y "redinamizar" las negociaciones con vistas a una adhesión de Turquía a la Unión Europea, declararon los dirigentes de la UE y Davutoglu, en una rueda de prensa.

Ankara debe recibir en su territorio a los refugiados sirios —más de 2,2 millones actualmente—, y así evitar que se trasladen a Europa.

La guerra siria ha dejado más de 250.000 muertos y cerca de 12 millones de desplazados y refugiados en cuatro años y medio de conflicto.

La UE pidió a Turquía que se comprometa a controlar mejor sus fronteras con la UE, sobre todo para los migrantes económicos. Más de 7.000 migrantes han llegado a Europa, pasando por Turquía desde enero.

La situación se volvió aún más urgente desde que se supo que algunos de los atacantes de París tomaron esa ruta. El derribo de un avión ruso por las fuerzas turcas en su frontera con siria hace unos días hace aún más delicado el clima general de las negociaciones.

Si los turcos aceptan activar este "plan de acción común", negociado con la Comisión Europea en las últimas semanas, están decididos a cosechar los frutos políticos, había señalado Donald Tusk.

Tusk fue quien convocó esta cumbre, pese a la amenaza terrorista en Bruselas. "Encontraremos un acuerdo que espero que sea aceptado por todas las partes", había anunciado durante la tarde.

La UE se declaró dispuesta a acelerar el proceso ya en curso para eximir de visado a los ciudadanos turcos que viajen a Europa. También se comprometió a "darle un nuevo impulso" a las negociaciones de adhesión de Turquía, estancadas desde hace años.

"Nos dijeron que el capítulo 17 de las negociaciones (relativo a las políticas económicas y monetarias) se abrirá a mediados de diciembre", había afirmado el jueves el presidente turco Recep Tayyip Erdogan. Los turcos esperan abrir rápidamente otros (capítulos), explicó una fuente diplomática.

Si bien Alemania insistió en la organización de esta cumbre, una fuente europea subrayó las reticencias de Grecia y Chipre. Otros Estados miembros temen dar la impresión a Turquía que Europa ha cedido en sus exigencias para adherir al bloque.

La UE fustigó a principios de noviembre "la tendencia general negativa en el respeto del estado de derecho y los derechos fundamentales" en Turquía y pidió al nuevo gobierno turco que "responda a estas prioridades urgentes".

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