13 abril, 2015

Roma AFP El genocidio armenio, al que el papa Francisco se refirió públicamente ayer, está reconocido por una veintena de países, incluidos Argentina, Uruguay, Francia, Suiza, Rusia y por el Parlamento Europeo.

Juan Pablo II mencionó el término “genocidio” en un documento firmado en 2001 con el patriarca armenio, y Jorge Bergoglio ya había empleado el término antes de convertirse en papa en 2013 y, al menos, una vez en privado después de hacerlo.

Es la primera vez que un papa pronuncia el término en público, con motivo del centenario del inicio de las masacres ocurridas en los estertores del Imperio otomano.

Uruguay fue el primer país del mundo que reconoció el genocidio armenio, en 1965. Le seguirían entre otros los parlamentos de Rusia (1994), Holanda (1994), Grecia (1996), Francia (2001), Italia (2001), Suiza (2003), Canadá (2004), Argentina (2005), Suecia (2010) o Bolivia (2014).

Varios países sancionan incluso su negación, como Suiza y Eslovaquia.

Las masacres y deportaciones de armenios entre 1915 y 1917 dejaron más de 1,5 millones de muertos, según Armenia.

En enero pasado, Erdogan, ahora presidente, declaró que Turquía estaba “lista para pagar el precio” si era reconocida culpable por historiadores independientes.

Según la versión de Ankara, lo sucedido fue una guerra civil en la que murieron entre 300.000 y 500.000 armenios y otros tantos turcos, cuando los primeros se levantaron contra sus gobernantes otomanos y apoyaron tropas rusas invasoras, en plena Primera Guerra Mundial.

El 24 de abril de 1915, miles de armenios sospechosos de albergar sentimientos nacionales hostiles al Gobierno otomano fueron detenidos. El 26 de mayo, una ley autorizó las deportaciones “por razones de seguridad interior”.

La población armenia de Anatolia y Cilicia se vio forzada al exilio hacia el desierto. Un gran número de ellos fueron ultimados en el camino y muchos murieron de hambre, sed y agotamiento.

El Imperio Otomano fue desmantelado en 1920, dos años después de que se creara un Estado independiente armenio, en mayo de 1918, luego absorbido por la Unión Soviética. El Estado turco moderno fue fundado en 1923 por Mustafa Kemal Atatürk.

Actualmente, unos 3,2 millones de armenios viven en Armenia, y la diáspora se calcula en más de 8 millones de personas, residentes en Estados Unidos, Oriente Medio, Francia, Canadá y América Latina sobre todo.

Argentina alberga la mayor comunidad armenia de América Latina, con unos 100.000 miembros.