Dirigente propone asilo a musulmanes que renieguen de su creencia religiosa

 1 mayo, 2016

Stuttgart, Alemania. EFE. El neoderechismo alemán, representado por Alternativa por Alemania (AfD), radicalizó ayer su discurso hacia un “patriotismo sin complejos”, envalentonado por su auge electoral y entre violentas protestas en la calle de manifestantes de izquierda.

Stuttgart, capital del próspero land (estado) de Baden-Württemberg (sur), fue escenario en la apertura del congreso de la AfD de dos formas de radicalización de signo contrario: la del populismo derechista emergente y la de quienes pretendían cerrarles el paso por la fuerza.

Unos 500 detenidos temporalmente, de un total de 1.500 manifestantes, alguna barricada con neumáticos ardiendo y grupos de encapuchados tratando de abrirse paso hasta el centro de congresos, a 15 kilómetros del casco urbano, fue el balance de la jornada.

Las autoridades locales habían dispuesto un férreo cordón de seguridad en las inmediaciones del recinto ferial, destinado a impedir encontronazos entre los cerca de 2.000 delegados de la AfD y los izquierdistas.

En el centro de congresos , las dos alas del partido, la más o menos moderada y la radical, se enzarzaban en su pulso por definir la línea del partido.

Cuestión de identidad. La AfD representa a un “patriotismo sin complejos”, dispuesta a “presentar resistencia a la llegada incontrolada de inmigración de otras culturas” y a impedir que “en pocos años acabemos no reconociendo el país”, proclamó el copresidente, Jörg Meuthen.

El idioma alemán sufre “violaciones lingüísticas”, por las distorsiones con que se utiliza en las redes sociales y por la presencia de esa inmigración, continuó entre frenéticas ovaciones, para postular a continuación un “sano conservadurismo”.

Meuthen fue la voz del ala radical, que aboga por prohibir los símbolos del islam –desde minaretes al burka– por considerarlo una “ideología anticonstitucional”, mientras la líder y rostro más mediático del partido, Frauke Petry, llamaba a la cohesión.

Los 2.000 delegados, concentrados en una sala cuyo aforo no daba para acogerlos a todos –ni tampoco a la abultada presencia de los medios de comunicación–, ovacionaron con pasión al primero y con más o menos complacencia a Petry.

En medio se produjeron intervenciones como la del eurodiputado Marcus Pretzell, quien leyó un mensaje solidario del ultraderechista FPÖ austriaco –“partido del futuro presidente de Austria”, dijo, por Norbert Hofer, ganador de la primera vuelta de las presidenciales–.

Pretzell anunció su ingreso en el grupo del Frente Nacional francés en el Parlamento Europeo y defendió la reglas de la subsidiariedad y el retorno a las competencias nacionales para evitar que “gente como Podemos en España, pueda acabar marcando pautas en Europa”.

También se proclamó a un candidato propio para la presidencia del país –por renovar el próximo año–, puesto que recayó en el veterano Albert Glaser, quien lanzó la propuesta de conceder asilo a los musulmanes que renieguen de esa religión.