El presidente ucraniano Petro Poroshenko había anunciado un plan de paz para intentar resolver la crisis que atraviesa Ucrania

 1 julio, 2014
Enmascarados activistas prorrusos estuvieron de guardia por una barricada frente a un edificio estatal que fue tomado por separatistas en Donetsk. | AFP.
Enmascarados activistas prorrusos estuvieron de guardia por una barricada frente a un edificio estatal que fue tomado por separatistas en Donetsk. | AFP.

Las fuerzas armadas ucranianas reemprendieron el martes la operación "antiterrorista" contra los separatistas prorrusos en el este del país, en desafío a los esfuerzos europeos para extender la frágil tregua decretada hace diez días.

El presidente ucraniano Petro Poroshenko anunció en un mensaje a la nación que su plan de paz para intentar resolver la crisis que atraviesa Ucrania estaba siendo utilizado por los separatistas para reagruparse y abastecerse de armas pesadas procedentes de Rusia.

"Después de examinar la situación he decidido, en mi calidad de comandante de las fuerzas armadas, no prorrogar el alto el fuego unilateral", dijo el mandatario prooccidental.

"Los líderes separatistas han demostrado su falta de voluntad e incapacidad para controlar las acciones de las unidades terroristas", añadió.

El presidente del Parlamento ucraniano, Olexandre Turchinov, anunció el martes que la "fase activa" de la operación militar ya ha comenzado.

"Nuestras fuerzas armadas están atacando las bases y los bastiones de los terroristas", informó.

En el terreno la situación parecía sin cambios respecto a los últimos días de alto el fuego en que se produjeron numerosos incidentes de los que se acusan ambos bandos.

El incidente más grave desde la expiración del alto el fuego tuvo lugar el martes por la mañana en Kramatorsk, en la región de Donetsk, donde disparos de origen desconocido causaron cuatro muertos en un autobús, informó el gobierno regional leal a Kiev, citado por la agencia Interfax Ucrania.

Por otra parte, la cadena Hromadske TV de Kiev dijo que uno de sus periodistas y un camarógrafo fueron secuestrados en la región de Lugansk. También se informó de disparos por la noche en Donetsk.

La decisión de Poroshenko de poner fin al alto el fuego unilateral se produjo apenas unas horas después de que mantuviera una conferencia telefónica con sus homólogos de Francia y Rusia, así como con la jefa de gobierno alemán, en la que instaron a Kiev a que prolongase el alto el fuego.

Sin embargo, los esfuerzos de Moscú y de los europeos fueron vanos. Inmutable, Poroshenko apoyó su decisión afirmando que los separatistas habían atacado posiciones ucranianas más de 100 veces durante la tregua.

De su lado, los separatistas acusan al gobierno de Kiev de haber continuado los bombardeos en la docena de localidades bajo su control durante el cese oficial de las hostilidades.

"Los llamados a las milicias a deponer las armas pueden ser discutidos únicamente después de la retirada de las fuerzas ucranianas", dijo el autoproclamado primer ministro de la región de Lugansk Vasyl Nikitin, citado por la agencia de noticias rusa Interfax.

Poroshenko estuvo en los últimos días bajo una presión extrema de los nacionalistas ucranianos para relanzar la ofensiva y cumplir su promesa electoral de reunir a Ucrania.

Cientos se personas se congregaron frente a su oficina en Kiev el domingo, exigiendo el fin de la tregua.

Su rival a la presidencia de mayo pasado, Yulia Timoshenko, también se pronunció a favor de una respuesta militar más contundente.

No obstante, Poroshenko dejó claro durante su discurso a la nación que no desiste de su plan de paz.

"Estamos dispuestos a reanudar el alto el fuego en cualquier momento. Cuando veamos que todas las partes acatan los puntos esenciales de este plan de paz", dijo.

"La paz ha sido y seguirá siendo mi principal objetivo. Sólo los medios para lograrlo han cambiado", añadió."

Rusia por su parte declaró el martes que "lamenta profundamente" el fin del cese el fuego por parte de Kiev y pidió a sus socios occidentales que "dejen de usar a Ucrania como moneda de cambio".

La decisión de última hora del presidente de Ucrania, Petro Poroshenko, de no prorrogar el alto el fuego nos "causa un profundo pesar", declaró el ministerio ruso de Relaciones Exteriores en un comunicado.

"Una vez más, instamos (a nuestros socios) a que cesen de usar a Ucrania como moneda de cambio en los juegos geopolíticos", añadió.

Tanto Kiev como sus aliados occidentales acusan al presidente ruso Vladimir Putin de armar y financiar a los separatistas ucranianos en represalia por el derrocamiento de febrero del presidente ucraniano prorruso Viktor Yanukovich.

Rusia, que padece una serie de sanciones occidentales con consecuencias devastadoras para su economía, niega estas acusaciones.

El canciller francés Laurent Fabius declaró desde Nueva Delhi que "por el momento, el resultado no es satisfactorio", pero Francia "seguirá con sus esfuerzos para lograr una desescalada".

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