Resultado sepulta su meta de reformar Constitución Política y tener más poderes

 8 junio, 2015

Estambul y Ankara. AFP y EFE. Los planes del presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, de reformar la Constitución y reforzar su poder quedaron en el aire después del revés político en las elecciones parlamentarias del domingo, cuando su partido perdió la mayoría absoluta en el Parlamento.

Erdogan, quien pretendía instituir un sistema presidencialista, necesitaba obtener dos tercios de los asientos (367 de los 550) para tener segura la enmienda a la Carta o lograr 330 para someterla a un referendo.

Sin embargo, tras el cómputo final de los votos, los resultados mostraron que no solo no consiguió esos números, sino que su Partido de Justicia y del Desarrollo (AKP) apenas ganó 255 escaños y se quedó a 21 para mantener el control del Legislativo.

El escrutinio dejó claro que si bien el AKP sigue siendo el partido más fuerte de Turquía, su caudal político se redujo del 49,8%, que obtuvo en los comicios del 2011, a un 40,8% ahora.

Revés político. El traspié se explica, por un lado, porque el partido islamista se presentó por primera vez debilitado ante los electores, víctima del declive de la economía y de las críticas por su giro hacia el autoritarismo .

Erdogan, elegido en agosto del 2014 a la presidencia del país , teóricamente entregó las llaves del gobierno a su sucesor, Ahmet Davutoglu.

Pero, en la práctica, siguió decidido a mantener las riendas de Turquía y emprendió la búsqueda de un régimen presidencialista (el actual es parlamentario) y un fortalecimiento de su poder como jefe del Estado.

Inclusive, en aras de este objetivo, Erdogan ignoró el papel de neutralidad en los comicios, como lo prescribe la Constitución, para hacer campaña en favor de su partido y por su reforma política.

Por otro lado, la sangría de votos que sufrió el oficialismo obedece al éxito del Partido Democrático de los Pueblos (HDP), de izquierda y prokurdo, que estará presente por primera vez en el hemiciclo como grupo al lograr más del 10% mínimo requerido.

Hasta ahora, el HDP solo tenía representación por medio de candidatos independientes.

De izquierda, moderno y preocupado por las minorías, el partido kurdo está liderado por un cuarentón carismático, Selahattin Demirtas, que espera aprovechar su papel clave en estas elecciones para ampliar su público tradicional.

Así, con el 100% de los votos contados, el segundo partido es el Republicano del Pueblo (CHP), con 135 bancas, el Partido de Acción Nacional (MPH) tendrá 82 y el HDP contará con 80.

Derrota para Erdogan. Los resultados de los comicios, en los cuales participó el 83% de la ciudadanía, dejaron prácticamente enterrada la reforma de Erdogan.

“AKP no perdió las elecciones, pero Erdogan perdió toda esperanza de hacer de Turquía un país de sistema presidencialista”, comentó Ahmet Insel, estudiante universitario.

Con él coincidió el analista político Seyfettin Gürsel, quien declaró: “Erdogan debe olvidarse del sistema presidencialista”.

“Hemos logrado una gran victoria (...), quienes quieren la libertad, la democracia y la paz ganaron; quienes quieren el autoritarismo, que son arrogantes y se consideran dueños de Turquía, perdieron”, dijo el líder del partido kurdo, Selahattin Demirtas.

Aunque el AKP sigue superando con gran distancia a sus rivales, un gobierno en minoría se antoja difícil y una coalición, más complicada aún, dado el encarnizado enfrentamiento con todas las demás siglas que protagonizó durante la campaña electoral.

Los tres partidos opositores podrían formar una mayoría, pero la enemistad abierta entre el prokurdo HDP y los nacionalistas del MHP hace improbable una cooperación tripartita.

Algunos analistas prevén que el AKP apostará por un gobierno en minoría para luego convocar a elecciones anticipadas.

En todo caso, las urnas elevan a estrella nacional a Selahattin Demirtas, el joven y carismático líder del HDP, que ha sabido sacar este partido de sus tradicionales feudos kurdos y convertirlo en opción aceptable para gran parte de la izquierda kurda.

Aparte de su arrojo para galvanizar a sus seguidores, también fue decisiva su capacidad de calmarlos y evitar que se produjeran disturbios en los últimos días de la campaña.