Miles de personas se encontraban de vacaciones; saldo de muertos suma 241

 24 agosto, 2016

Amatrice, Italia. AP. Cuadrillas de rescatistas con excavadoras y sus propias manos se apresuraban a sacar supervivientes de entre los escombros que dejó un fuerte terremoto que destruyó, el miércoles, tres poblados en la parte central de Italia.

La cifra de fallecidos ascendió a 241, pero el número total de personas muertas o desaparecidas era incierto, debido a la presencia de miles de vacacionistas en el área durante los últimos días del verano.

Los residentes fueron despertados antes del amanecer por el movimiento telúrico y emergieron de sus derrumbadas casas para encontrarse con lo que describieron como escenas apocalípticas similares “al infierno de Dante”, con manzanas completas de edificios convertidas en montones de arena y piedra, polvo denso que hacía el aire irrespirable y un fétido olor a gas.

“El poblado ya no existe”, dijo Sergio Perozzi, alcalde de Amatrice, la localidad más dañada. “Creo que la cifra de víctimas va a aumentar”.

El terremoto, de 6,2 grados, ocurrió a las 3:36 a. m. (7:36 p. m. del martes en Costa Rica) y se sintió a lo largo de una amplia sección del centro de Italia, incluida Roma, donde los residentes sintieron el largo sismo y las réplicas que le siguieron.

El temblor sacudió la región de Lazio, así como la de Umbría y Le Marche, en la costa del mar Adriático, una zona altamente sísmica, donde se han registrado terremotos fuertes en el pasado.

Decenas de personas fueron sacadas con vida por equipos de rescate y voluntarios que llegaron de varias partes del país.

“¡Ella está viva!”, exclamaron dos mujeres mientras corrían por una calle en Pescara del Tronto, una de las tres villas pequeñas más afectadas, luego de que una niña de 10 años fue extraída de los escombros 17 horas después de ocurrido el sismo.

Y hubo gemidos cuando emergían cadáveres.

“Desafortunadamente, el 90% de los que sacamos están muertos, pero algunos logran sobrevivir; por eso estamos aquí”, dijo Christian Bianchetti, un voluntario de la ciudad de Rieti que estaba trabajando en la devastada Amatrice, donde se colocaron reflectores para que el rescate pudiera continuar en la noche.

El primer ministro italiano, Matteo Renzi, llegó el miércoles a la zona, donde saludó a equipos de rescate y supervivientes. Al menos 368 personas resultaron heridas. Renzi prometió que “ninguna familia, ninguna ciudad será dejada en el olvido”.

Las poblaciones más afectadas fueron las pequeñas aldeas de Amatrice y Accumoli, cerca de Rieti, ubicadas aproximadamente 96 kilómetros al noreste de Roma, y Pescara del Tronto, que se encuentra 25 km más al este.

La Agencia de Protección Civil de Italia indicó que la cifra de muertos había alcanzado ya los 159. Anteriormente, había establecido campamentos alrededor de cada poblado para albergar a miles de residentes que quedaron sin vivienda.

Popular. Beatrice Lorenzin, ministra de Salud, visitó el área devastada y dijo que muchas de las víctimas eran niños.

La zona del terremoto es un lugar popular, en el que los residentes de Roma tienen una segunda casa, y la población aumenta en agosto cuando los italianos toman sus vacaciones de verano antes de que se reanuden las actividades escolares.

La devastación recuerda la causada en el 2009 por un sismo que mató a más de 300 personas en L’Aquila y sus alrededores. La ciudad envió equipos de rescate para ayudar en las tareas.

“No sé qué decir. Estamos viviendo una inmensa tragedia”, declaró Savino D’Amelio, cura en una parroquia de Amatrice. “Solo esperamos que haya el menor número de víctimas posible y que tengamos el coraje para seguir adelante”.