26 mayo, 2016
Un conductor de trenes permanece agachado junto a una pancarta en la que se lee
Un conductor de trenes permanece agachado junto a una pancarta en la que se lee "Conductores de trenes de Saint Lazare en huelga", en la estación de trenes de Saint-Lazare en París, Francia.

París

Los trabajadores de las centrales nucleares de Francia se sumaron el jueves a la ola de huelgas contra el proyecto de reforma laboral del gobierno socialista, que provocan escasez de combustible y otros trastornos económicos.

Miles de trabajadores de los muelles también irrumpieron sus labores en la plaza de Le Havre, ante el ayuntamiento de la ciudad portuaria, y lanzaron bombas de humo en el lugar.

La parálisis creciente del país se produce a dos semanas de la inauguración de la Eurocopa de Fútbol, el 10 de junio.

Los sindicatos convocaron a una nueva jornada de protestas, la octava desde el inicio del movimiento hace tres meses, que en varias ocasiones dieron lugar a violentos enfrentamientos.

La novena, una concentración única en París, se llevará a cabo el 14 de junio, cuatro días después del inicio del torneo.

El primer ministro Manuel Valls, bajo presión, admitió el jueves la posibilidad de "cambios" o "mejoras" en el proyecto de ley y anunció que recibiría el sábado a representantes "del sector petrolero", sin precisar de quiénes se trataba. El jefe de gobierno volvió a descartar sin embargo el retiro del polémico texto.

El miércoles, Valls había afirmado que la CGT, que lidera las protestas, "no dicta la ley en el país". El jueves, volvió a fustigar la "irresponsabilidad" de esa central sindical.

El secretario general de la CGT, Philippe Martinez, llamó por su lado el miércoles a "una generalización de la huelga".

Según el gobierno, la ley dará mayor flexibilidad a las empresas para luchar contra el desempleo. Sus detractores consideran en cambio que aumentará la precariedad laboral y critican en particular su artículo 2, que da primacía a los acuerdos de empresa sobre las negociaciones por ramas profesionales.

La contestación divide profundamente a la izquierda. El gobierno tuvo por ello que recurrir a un instrumento constitucional que le permite aprobar la ley sin recurrir a un voto en la Cámara de Diputados, antes de que sea tramitada en el Senado.

El bloqueo de refinerías y depósitos de petróleo obligó al gobierno a echar mano de sus reservas estratégicas de carburante. El Estado ya había utilizado el miércoles tres de los 115 días de reservas disponibles.

"Haremos todo lo necesario para garantizar el aprovisionamiento de los franceses y de la economía", declaró el presidente François Hollande.

Cinco de los ocho depósitos de combustibles permanecían bloqueados o funcionaban muy por debajo de su capacidad de entrega, después de que las fuerzas de seguridad dispersaran por la mañana a los activistas que bloqueaban uno de ellos.

Largas colas se forman desde hace días frente a las gasolineras, que en muchos casos racionan la distribución. Los depósitos de casi un tercio de las estaciones de servicio están secos o casi vacíos y una popular aplicación para teléfonos celulares indica dónde queda algún grifo disponible.

Viviane, una jubilada de 66 años que esperaba llenar el tanque en el Allier (centro), compara la agitación actual con las dos semanas de huelgas y manifestaciones masivas que en 1968 tuvieron en vilo a la Francia de Charles de Gaulle.

"Me acuerdo de Mayo del 68 y puedo decirle que la escasez no es ninguna broma y que estoy tomando precauciones", afirmó la automovilista.

La contestación escaló un nuevo peldaño el jueves, con el voto favorable a la huelga en las 19 centrales nucleares del país.

"Entre el 50% y el 80% del personal está en huelga, según los sitios", afirmó la portavoz de la CGT en ese sector, Marie-Claire Cailletaud, admitiendo que, para mantener el flujo, Francia "seguramente se verá obligada a importar energía" de los países limítrofes.

El organismo gestor de la red nacional de electricidad, RTE, afirmó por su lado que "la oferta de producción disponible (...) alcanza para cubrir las necesidades eléctricas del país".

El aprovisionamiento se había reducido a un 25% de su capacidad en la central de Nogent-sur-Seine, a unos 100 km al sudeste de París.

El movimiento de protesta provoca asimismo perturbaciones en los transportes.

La compañía ferroviaria SNCF registró desde el miércoles su quinta huelga desde marzo.

La Dirección General de la Aviación Civil (DGAC) recomendó a las compañías que reduzcan un 15% sus vuelos este jueves hacia el aeropuerto parisino de Orly.

En medio de esa ola de descontento, el gobierno recibió el miércoles la buena noticia de que el desempleo había caído por segundo mes consecutivo en abril.