Atenas rechaza acusaciones de no poner suficiente control en su frontera

 26 febrero, 2016

Bruselas AFP Las tensiones entre Grecia y Austria llevaron este jueves al extremo la crisis de los migrantes en la Unión Europea (UE), el mismo día en que los 28 intentaron de nuevo en Bruselas evitar una crisis humanitaria inminente.

Grecia está acusada por sus socios, principalmente Austria, de no hacer lo suficiente para controlar su frontera, por donde cada día entran miles de refugiados a la UE. Pero el Gobierno de Atenas respondió este jueves con contundencia a las críticas durante la reunión de los ministros del Interior.

“Austria nos trata como enemigos”, dijo el ministro griego Yannis Mouzalas frente a sus homólogos, según una fuente diplomática. Paralelamente, el Gobierno de Atenas anunció que llamaba a consultas a su embajadora en Viena.

“Grecia no aceptará convertirse en el Líbano de Europa”, advirtió Mouzalas, en referencia al país donde los refugiados sirios ya constituyen el 25% de la población.

Soledad griega. El Gobierno de Atenas se siente cada vez más solo dentro de la UE. Desde enero, 102.000 migrantes han entrado al país por el Mediterráneo, según cifras de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

El plan para repartir a los refugiados que llegan a Grecia entre los países de la UE tarda en ponerse en marcha y, hasta ahora, solo 600 han sido relocalizados de los 160.000 previstos para los próximos dos años.

Tampoco ayuda a Grecia la decisión de la vecina Macedonia de rechazar la entrada en su territorio a los afganos y de pedir a sirios e iraquíes sus documentos de identidad.

Este jueves, miles de ellos seguían caminando por las carreteras griegas en dirección a Macedonia. El Gobierno griego decidió limitar el número de autobuses para no agravar todavía más la masificación en el puesto fronterizo de Idomeni.

La UE también pide explicaciones a Austria y Eslovenia, así como a Macedonia y Serbia (dos países que no forman parte de la UE), por sus políticas en la frontera que han creado el “atasco” de refugiados en Grecia.

“No podemos continuar con acciones unilaterales, bilaterales o trilaterales” dijo el comisario europeo en la materia, Dimitris Avramopoulos, y rechazó la política de algunos países de dejar pasar a los migrantes sin acogerlos ni expulsarlos. “La posibilidad de una gran crisis humanitaria es muy real, muy cercana”.

“En estos momentos, la unidad de la UE y vidas humanas están en juego”, dijo.

Las críticas de Bruselas se dirigen en particular a Austria y a su política de cuotas diarias, que limita a 80 el número de demandantes de asilo y a 3.200 el de personas que pueden cruzar su territorio.

El Gobierno austríaco asegura que eso es necesario para enviar “una señal clara” y reducir la entrada de migrantes que vienen de Grecia y se dirigen al norte.

Los 28 países de la UE, que consideran crucial la colaboración de Turquía en la crisis migratoria, acogieron también este jueves en Bruselas a su viceministro del Interior, Sebahattin Öztürk.

El objetivo era evaluar los progresos de Ankara para frenar la llegada de migrantes a la UE.

En paralelo, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) ya tiene definidas las modalidades operativas de su misión naval contra el tráfico de migrantes que salen de las costas turcas.

A pesar de sus esfuerzos, los europeos consideran que el número de migrantes que llegan a Turquía es todavía “demasiado elevado” y se reunirán de nuevo, el 7 de marzo en Bruselas, con las autoridades de Ankara.

“En los próximos diez días necesitamos resultados claros y tangibles en el terreno”, dijo Avramopoulos. “En caso contrario, hay el riesgo de que el sistema se hunda completamente”.

Por su parte, Francia criticó este jueves la “extraña” decisión de Bélgica de restablecer sus controles en la frontera común por miedo a la llegada de migrantes de la llamada La Jungla de Calais, un campamento salvaje en el norte de Francia que la Justicia francesa autorizó este jueves a evacuar parcialmente.