25 noviembre, 2016
La planta de energía nuclear de Goesgen se levanta cerca de Daeniken, en el norte de Suiza.
La planta de energía nuclear de Goesgen se levanta cerca de Daeniken, en el norte de Suiza.

Ginebra

Los electores suizos deben pronunciarse este domingo en un referendo a favor o en contra del cierre de tres reactores nucleares en el 2017, primera etapa del abandono definitivo de la energía nuclear decidido hace cinco años.

Pocos meses después de la catástrofe nuclear de Fukushima, provocada por el terremoto y el sunami que azotaron Japón en marzo del 2011, el Gobierno suizo decidió cerrar paulatinamente las centrales nucleares, sin aprobar un calendario preciso de ejecución de la medida.

33% de la electricidad que produce Suiza proviene de fuentes nucleares

La idea del Gobierno consiste en cerrar los cinco reactores que producen un tercio de la electricidad de Suiza a medida que lleguen al fin de su vida útil y no reemplazarlos.

Pero todas las centrales nucleares suizas operan con licencias que les permiten seguir produciendo mientras cumplan los criterios de seguridad.

Por eso, los ecologistas lanzaron hace cinco años una iniciativa para que la vida de un reactor no exceda los 45 años, lo que implica que tres de los cinco en funcionamiento deben cerrar el año entrante.

Sin una fecha límite, "habrá que esperar un desperfecto o incidente antes de poder cerrar las centrales nucleares", explicó Mahtias Schlegl, portavoz de la iniciativa de los Verdes.

"Al fijar en 45 años la duración máxima de funcionamiento de los reactores suizos, se evita explotarlos más allá de lo razonable", destacó.

Cierres escalonados. Si el sí triunfa el domingo, la central de Beznau, en servicio desde hace 47 años en el cantón de Aargau (norte), cerca de la frontera con Alemania, cerrará sus puertas en el 2017. Actualmente sus dos reactores están fuera de servicio debido a una reparación.

Planta de energía nuclear de Leibstad, en el norte de Suiza.
Planta de energía nuclear de Leibstad, en el norte de Suiza.

Beznau es la central nuclear más antigua del mundo desde el cierre del reactor de Oldsbury en el Reino Unido, en el 2012.

La central de Muhlberg, abierta en 1972 en el cantón de Berna, también tendrá que dejar de operar si triunfa la iniciativa de los ecologistas.

Por su parte, las centrales de Gosgen, en Soleure, y Leibstadt, en Aargau, tendrán que cerrar sus puertas en el 2024 y el 2029, respectivamente.

Posiciones. El Gobierno, favorable a desmantelar paulatinamente las centrales, se opone categóricamente a la propuesta de los Verdes.

"Será imposible compensar a tiempo el abandono de la electricidad nuclear con una electricidad proveniente de energías renovables", advirtió el Gobierno en un documento oficial.

"Nos veríamos obligados a importar grandes cantidades de electricidad en los próximos años, lo que además de debilitar nuestra capacidad de aprovisionamiento carecería de sentido desde el punto de vista ecológico, porque la electricidad que se produce en el extranjero proviene a menudo de centrales de carbón", destacó el documento.

El Parlamento suizo, dominado por los partidos de derecha, también se opone a la iniciativa de los Verdes, que recibió el apoyo de los partidos de izquierda.

El resultado del referendo del domingo es incierto porque los últimos sondeos dan cuenta de un apoyo del 48% al sí y 46% al no.

La dinámica parece estar a favor del no, que en el último mes ganó 10 puntos porcentuales, mientras que el sí perdió nueve.

Alrededor del 33% de la electricidad suiza es de origen nuclear, casi 60% proviene de las centrales hidráulicas y solo un 4% de las energías renovables.

Según la televisión pública RTS, unos 40.000 proyectos de energía verde, que esperan la autorización de la administración, pueden duplicar, e incluso triplicar, la producción actual de energía renovable.