Instituto para Obras de Religión (IOR) será pequeño y al servicio solo de la Iglesia

 10 julio, 2014

Ciudad del Vaticano. AFP. El papa Francisco cambió ayer al director del banco del Vaticano, con el fin de acelerar el saneamiento de una de las entidades más controvertidas de la Iglesia, acusada de corrupción y blanqueo de dinero.

El financiero francés Jean-Baptiste de Franssu reemplazó, desde el miércoles, al industrial alemán Ernst von Freyberg como presidente del Instituto para Obras de Religión (IOR) , mejor conocido como el banco Vaticano, una decisión tomada tras la última reunión del “G-9”, los nueve cardenales que asesoran al Papa en la reforma de la Iglesia .

El Pontífice, elegido al trono de Pedro hace casi 17 meses, decidió una serie de cambios claves dentro el banco del Vaticano, entidad que está siendo renovada a fondo tras décadas de escándalos por corrupción y lavado de dinero .

La víspera, el banco informó de que fueron cerradas 3.000 cuentas sospechosas , tras la inspección ordenada por Francisco.

El nuevo director del IOR, Jean-Baptiste de Franssu, expuso ayer su posición con respecto a lo que debe ser la institución. Lo hizo durante una conferencia de prensa en la ciudad del Vaticano. | AFP
El nuevo director del IOR, Jean-Baptiste de Franssu, expuso ayer su posición con respecto a lo que debe ser la institución. Lo hizo durante una conferencia de prensa en la ciudad del Vaticano. | AFP

El Pontífice “quiere que los cambios se realicen en forma rápida”, contó durante una conferencia de prensa el cardenal australiano George Pell, encargado del recién creado Ministerio de Economía del Vaticano.

Al servicio de la Iglesia. Entre las medidas adoptadas, está convertir el IOR en un pequeño banco, que se “dedique solo a servir a la Iglesia”; es decir, a empleados y a las entidades católicas, que serán las únicas que podrán ser clientes.

“Tenemos muchos desafíos aún que encarar y mucho trabajo por delante”, confesó Pell.

La reforma de la controvertida gestión de las finanzas del Vaticano es uno de los mayores retos para el Papa argentino, quien prometió tras su elección, en marzo del 2013, poner orden en el IOR, al ordenar controles más estrictos.

Si bien inicialmente se creía que IOR iba a ser cerrado para convertirlo en un banco ético, el Obispo de Roma terminó por transformarlo en un simple “proveedor de servicios para la Iglesia”, explicó Pell.

“Es para mí un honor que me llamaran para aplicar estos cambios”, declaró el economista De Franssu, poco conocido a nivel internacional, miembro de la disuelta comisión que estudió los problemas financieros y administrativos de la Santa Sede y desde hace pocos meses formaba parte del Ministerio de Economía.

“Siento este encargo como una misión”, comentó el experto francés, católico practicante, miembro del movimiento católico internacional para la defensa de la vida y la familia tradicional.

“Solo inversiones éticas transitarán por IOR”, advirtió.

Con el nuevo rostro del IOR, se entra en la llamada “fase II” de su reforma, iniciada al término de la revisión de 19.000 cuentas.

El martes, la entidad publicó sus cuentas del 2013 e indicó que tras el análisis sistemático de sus clientes, bloqueó 1.329 cuentas individuales y otras 762 clientes institucionales.

Igualmente informó de que cerró 3.000 relaciones con clientes, de las cuales 2.600 eran “cuentas durmientes”.

El cierre de esas cuentas supuso para la entidad deshacerse de activos por un valor de 44 millones de euros; de ellos 37,1 millones se transfirieron a instituciones italianas, unos 5,7 millones se transfirieron internamente como donaciones y los 1,2 millones de euros restantes se pagaron en metálico a sus titulares.