Las nuevas sanciones dificultarán el acceso de los bancos estatales rusos a los mercados financieros europeos

 30 julio, 2014

Moscú

Rusia adoptó este miércoles una actitud desafiante ante las sanciones decididas por la Unión Europea (UE) y Estados Unidos por los acontecimientos en Ucrania, las más severas contra Moscú desde la Guerra Fría.

Para tratar de obligar al Kremlin a cambiar de posición y cesar su apoyo a los separatistas en Ucrania, Estados Unidos y Europa anunciaron una tercera ronda de sanciones el martes, apuntando a los vitales sectores rusos de las finanzas, la energía y el armamento.

Sin embargo, los responsables de las instituciones financieras rusas afirmaron que no afectarán a sus operaciones y criticaron de nuevo al gobierno de Barack Obama.

"Obama no pasará a la historia como un hombre que hizo la paz -todos han olvidado ya su Premio Nobel de la Paz- sino como el presidente estadounidense que comenzó una nueva Guerra Fría", afirmó Alexei Pushkov, presidente del Comité de Relaciones Exteriores de la cámara baja del Parlamento ruso en Twitter.

En la imagen, el presidente ruso, Vladímir Putin (izq.), se reúne con su asesor y presidente del Consejo de Derechos Humanos adscrito al Kremlin, Mijaíl Fedótov. Los países de la UE acordaron aplicar sanciones económicas contra Rusia.
En la imagen, el presidente ruso, Vladímir Putin (izq.), se reúne con su asesor y presidente del Consejo de Derechos Humanos adscrito al Kremlin, Mijaíl Fedótov. Los países de la UE acordaron aplicar sanciones económicas contra Rusia.

Aunque no hubo una reacción inmediata del Kremlin ni de la Cancillería rusa, Moscú ha insistido hasta ahora en que las sanciones consolidarán la sociedad rusa y ayudarán a que la economía sea más autosuficiente.

Los países occidentales decidieron estas sanciones contra Rusia -el mayor productor de energía del continente europeo y un gran socio comercial- a pesar de que Moscú niega ser el responsable de haber suministrado el misil que derribó al avión de Malaysia Airlines con 298 personas a bordo.

Aunque las sanciones quieren atacar a sectores clave de la economía rusa y al círculo de oligarcas cercanos al presidente Vladimir Putin, los economistas advirtieron que la economía europea también sufrirá.

Las nuevas sanciones dificultarán el acceso de los bancos estatales rusos a los mercados financieros europeos, obligándolos a asumir costos mayores y pondrán trabas a una economía que ya está en dificultades.

El Banco Central ruso dijo que las instituciones financieras estaban trabajando normalmente, y que en caso de necesidad adoptará medidas para proteger a las instituciones afectadas, que incluyen al segundo banco más importante del país, el VTB.

Numerosos economistas reconocieron que las nuevas restricciones golpearon donde más duele y podrían incrementar las tensiones sociales de una economía rusa que se dirige hacia la recesión.

Algunos diplomáticos de la UE señalaron que las sanciones podrían convencer a Putin de que ya no tiene nada que perder si prosigue la escalada del conflicto.

Al anunciar las medidas, Obama negó que Occidente hubiera comenzando una nueva Guerra Fría contra su exenemigo soviético.

El mandatario norteamericano advirtió que las nuevas sanciones afectarán a una economía rusa que ya se tambalea hacia un crecimiento de 0%, y dijo que Washington tenía pruebas de que la artillería rusa había disparado contra las fuerzas ucranianas.

Agregó que los aliados están más decididos ahora a actuar en forma conjunta, desde que fue derribado un avión de pasajeros de Malaysia Airlines sobre Ucrania.

Tanto Estados Unidos como Ucrania acusaron a los rebeldes apoyados por Moscú de hacer estallar en pleno vuelo a ese aparato, mientras el gobierno ruso acusaba a Kiev.

En Ucrania, los combates entre el ejército y los separatistas prorrusos en el este impidieron de nuevo el miércoles a los investigadores internacionales trasladarse al lugar del siniestro del MH17.

Los restos de algunas de las 298 víctimas, que incluyen a cerca de 200 ciudadanos holandeses, permanecen en la zona casi dos semanas después de la catástrofe.

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