12 febrero, 2016
El robot Philae, posado en un cometa, entró en
El robot Philae, posado en un cometa, entró en "hibernación permanente" y dejará de recibir instrucciones operativas.

París

El robot Philae, posado en un cometa, entró en "hibernación permanente" y dejará de recibir instrucciones operativas por ser "casi nulas" las probabilidades de restablecer contacto, anunciaron este viernes los responsables espaciales europeos.

"Ha llegado la hora de decir adiós a Philae", indicó el centro de operaciones espacial alemán DLR, poniendo fin a una aventura sin precedentes en la historia de la conquista espacial, que aportó datos capaces de mejorar los conocimientos sobre la aparición de la vida sobre la Tierra.

Al término de 10 años de viaje como pasajero de la sonda Rosetta, Philae había logrado la hazaña de posarse el 12 de noviembre de 2014 sobre el cometa 67P/Churiumov-Guerasimenko.

Equipado de diez instrumentos de observación científica, logró trabajar 60 horas antes de quedarse dormido, extenuado por falta de energía. En junio de 2015 volvió a despertar, pero desde el 9 de julio no ha vuelto a dar señales de "vida".

Los europeos consideran ahora que ese sueño probablemente sea definitivo.

"Desgraciadamente, las probabilidades de restablecer contacto con nuestros equipos (...) son casi nulas y dejaremos de enviarle instrucciones, por lo cual sería muy sorprendente que recibamos una señal a partir de ahora", dijo Stephan Ulamec, responsable del DLR.

Sin embargo, los europeos tampoco cierran por completo la puerta a la eventualidad de un contacto.

El centro espacial francés CNES aclaró que a pesar de que no se enviarán más instrucciones al robot, el centro espacial de Toulouse "sigue escuchando a Rosetta, cuyas antenas siguen dirigidas hacia Philae, al acecho del menor respiro".

Las proyecciones de gases y polvo complican la tarea a la sonda Rosetta que escolta al cometa en su viaje interplanetario, a la hora de intentar aproximarse para comunicarse con el dormilón Philae.

Actualmente los separa una distancia de 50 km. Teóricamente cuanto más se acerque Rosetta al cuerpo celeste, más aumentarían las probabilidades de un contacto, según el CNES.

La distancia ideal sería una órbita a 10 kilómetros, pero de momento ese acercamiento sería demasiado peligroso para Rosetta, aunque se logrará a mediados del 2016, a medida que el cometa se aleje del Sol y disminuya su actividad.