4 diciembre, 2015
Un cliente tomando un café en La Bonne Bière
Un cliente tomando un café en La Bonne Bière

París

Las luces regresaron y los impactos de balas desaparecieron. El bar La Bonne Bière fue este viernes el primero de los seis establecimientos atacados el 13 de noviembre en París en reabrir sus puertas, tres semanas después de la matanza que dejó 130 muertos.

En la pizarra donde se suele leer el menú del día, un largo mensaje escrito con tiza concluía con estas palabras: "Es el momento de estar juntos, unidos y avanzar para no olvidar".

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El bar, en el que murieron cinco personas, "borró los estigmas de esa pesadilla" y decidió reabrir "para hacer revivir el barrio", dijo la encargada, Audrey Bily, durante una rueda de prensa improvisada ante medios del mundo entero.

"Queremos enseñarles (a los yihadistas) que somos más fuertes que ellos", declaró.

La noche de los atentados, un comando abrió fuego contra las terrazas de varios bares y restaurantes de esa zona del este de la capital francesa. Murieron 19 personas en La Belle Équipe, 15 en Le Carillon y Le Petit Cambodge, cinco ante La Bonne Bière y la pizzería vecina Casa Nostra.

Todos se convirtieron en lugares de peregrinaje en el que cientos de personas depositaron miles de ramos de flores, velas, fotos, mensajes de apoyo, banderas francesas, guitarras.

"Hemos realizado algunas obras, pintado las paredes, borrado los estigmas de esa pesadilla. El café La Bonne Bière es un lugar de encuentro, intercambio y participación. Ese es nuestro objetivo hoy", dijo Bily.

Las flores, las velas y los mensajes depositados ante el bar en homenaje a las víctimas fueron retirados para reinstalar las mesas en la terraza.

Una decena de clientes tomaban un café ante numerosas cámaras de televisión.

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"Necesitamos volver a estar con gente del barrio", contaba David, de 45 años, apoyado en la barra. "Da gusto estar entre nosotros, con la gente que va a la misma cafetería, al mismo florista, al mismo panadero (...) Aquí es como si estuviera en la entrada de mi casa", explica.

"La gente necesita volverse a encontrar, sentirse unida. No hay que ceder ante el miedo, hay que luchar (...) La vida debe seguir", aseguraba.

En la fachada del bar, una gran pancarta blanca y negra reza: "Estoy en la terraza" como un reto a los yihadistas.

Los demás establecimientos atacados el 13 de noviembre seguían cerrados este viernes.

Tres autores de los atentados, incluido su presunto cerebro, el belga Abdelhamid Abaaoud, integraban el llamado "comando de las terrazas".

Después de los tiroteos, uno de los miembros del comando, Brahim Abdeslam, se hizo explotar en un último establecimiento, Le Comptoir Voltaire, sin dejar víctimas.

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Los atentados causaron 130 muertos y cientos de heridos en esas cafeterías y restaurantes, así como en el exterior del Estadio de Francia, al norte de París, y en la sala de espectáculos El Bataclan, donde fallecieron 90 personas.

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