Sus lienzos se venden en millones de dólares

 23 abril, 2016
La colección se expone en Florencia y tiene como fin invitar a la reflexión.
La colección se expone en Florencia y tiene como fin invitar a la reflexión.

FLORENCIA.

El pintor chino Liu Xiaodong, un artista contemporáneo cuyos lienzos se venden por millones de dólares, expone en Florencia una colección centrada en la crisis de los refugiados en Europa para llevar al espectador hasta el corazón del problema.

Bajo el título "Migraciones", la colección presenta hasta el 19 de junio en el palacio Strozzi un total de 182 piezas, entre cuadros, fotografías, comentarios de texto, vídeo, etc.

Inicialmente Xiaodong estaba invitado para examinar los lazos entre la comunidad china de Prato, una de las mayores de Europa en los suburbios de Florencia, y la sociedad toscana.

Pero el proyecto se trastocó cuando el artista decidió seguir el periplo de los refugiados sirios hasta el norte de Europa a través de Turquía, Grecia y los Balcanes.

El resultado es una colección que invita a reflexionar.

"En este momento hay dos extremos de la migración que convergen en Europa", afirma Liu a la AFP.

"En Prato, hay esa presencia muy tranquila, no muy visible. Y también -dice- está esta migración de la que se oye hablar todos los días, la de la gente que huye de la guerra. Quería unir las dos ideas en una exposición".

Una de las obras más llamativas de la exposición es un inmenso cuadro que representa un paisaje toscano visto desde el borde de una piscina en la que flota una lancha negra desinflada, como después de un naufragio de migrantes.

"Para las personas de tantos lugares del mundo, Europa es como la tierra prometida", asegura Liu. "Y aunque la migración es parte integrante de la historia de la humanidad, esta inmensa oleada, esta afluencia de refugiados plantea claramente un problema a la sociedad europea", estima.

"Esta imagen de la lancha desinflada era un medio de inyectar los problemas y los asuntos no resueltos de la migración en un lugar paradisíaco, idílico".

En Prato, capital del sector textil italiano donde los chinos se adueñaron de la producción y representan casi un cuarto de la población, el pintor se vio sorprendido por la lentitud de su integración en la vida italiana.

"Hace por lo menos varias generaciones que están aquí y siguen muy cerrados. Tienen sus propias costumbres y tradiciones y continúan realmente separados de la población local. Este modelo de migración también es problemático", estima el famoso pintor .

Para Arturo Galansino, director general del palacio Strozzi, ya era hora de que el arte intentara dar sentido a los cambios profundos provocados por las migraciones, sin por ello inmiscuirse en el debate sobre si Europa debe cerrar sus fronteras o, al contrario, facilitar las llegadas.

"La exposición muestra cómo el ojo del artista ha evolucionado (...). Quiso captar lo que pasa desde todos los puntos de vista posibles: en las calles de Prato, en la estación central de Viena, en un puerto de Turquía. Todo esto participa -dice- de un cuadro más amplio".

"No juzga, se limita a presentar la realidad". Galansino está convencido de que "esto demuestra cómo el arte puede ayudarnos a comprender algo muy complejo de una forma nueva".