28 junio
 El líder unionista, Robin Swann, habló el miércoles, en Belfast, sobre las negociaciones políticas con el fin de formar el Gobierno autónomo.
El líder unionista, Robin Swann, habló el miércoles, en Belfast, sobre las negociaciones políticas con el fin de formar el Gobierno autónomo.

Londres

Los principales partidos norirlandeses, unionista y republicano, apuraban este miércoles las negociaciones para formar un gobierno de coalición, piedra angular del proceso de paz, a un día del límite impuesto por Londres.

Después de tres meses de discusiones tensas e infructuosas, desde las elecciones de marzo, el Partido Demócrata Unionista (DUP) y el Sinn Féin tienen hasta el jueves a las 4 p. m. (9 a. m. en Costa Rica) para formar gobierno.

De no conseguirlo, el Gobierno británico podría suspender la administración autonómica o extender una vez más el plazo.

El ministro británico para Irlanda del Norte, James Brokenshire, quien ha actuado de mediador, advirtió de que el fracaso de las negociaciones tendría consecuencias.

"Tendría implicaciones serias y profundas", avisó Brokenshire.

El acuerdo tendría que alcanzarse este miércoles para dar a tiempo a las partes de elegir a sus ministros antes de la sesión de del jueves en la Asamblea de Irlanda del Norte.

Se esperaba que las negociaciones tuvieran un impulso por el acuerdo del DUP para dar estabilidad parlamentaria a la primera ministra británica, Theresa May, que se tradujeron en el compromiso de invertir 1.000 millones de libras más en Irlanda del Norte en los dos próximos años.

Los acuerdos de paz de 1998, que pusieron fin a tres décadas de conflicto entre los leales a Londres (unionistas protestantes) y los partidarios de unirse a la República de Irlanda (católicos republicanos), imponen un gobierno de coalición.

El DUP ganó las elecciones regionales de principios de marzo con 28 escaños sobre 90, solo un escaño por delante del Sinn Féin republicano, partidario de la unificación de la isla de Irlanda.

El Sinn Féin nunca había tenido tanto poder y quiere verlo reflejado en el acuerdo; reclama, por ejemplo, el estatus oficial para la lengua irlandesa.

La salida británica de la Unión Europea añadió discordia entre los rivales políticos. El DUP hizo campaña a favor del brexit, mientras que el Sinn Féin militó en contra. En el conjunto de la región, al contrario que en el resultado global nacional, ganó la opción por la permanencia.

Además, los republicanos se negaban a entrar en la coalición si los unionistas mantienen como candidata a jefa de gobierno a Arlene Foster, sospechosa de corrupción en un programa para promover la calefacción limpia cuando era secretaria de Energía.