Rusia Unida, el partido del presidente Vladimir Putin, consiguió el 49,8% de los votos, según un resultado parcial. En segundo lugar se ubicó el partido de extrema derecha LDPR (15,7%), seguido por el Partido Comunista (15,3%).

 18 septiembre, 2016
El presidente ruso Vladimir Putin depositó su voto en un colegio electoral durante las elecciones parlamentarias en Moscú, Rusia este domingo.
El presidente ruso Vladimir Putin depositó su voto en un colegio electoral durante las elecciones parlamentarias en Moscú, Rusia este domingo.

Moscú

El partido en el poder, Rusia Unida, se impuso por amplio margen en las elecciones legislativas de este domingo, según resultados parciales, que auguran una victoria cómoda para el presidente Vladimir Putin, quien podría aspirar a un cuarto mandato en 2018.

Rusia Unida, el partido del presidente Vladimir Putin, consiguió el 49,8% de los votos, según un resultado parcial con el 20% de los votos escrutados. En segundo lugar se ubicó el partido de extrema derecha LDPR (15,7%), seguido por el Partido Comunista (15,3%).

"Podemos decir claramente que nuestro partido ganó", declaró a la televisión el primer ministro, Dmitri Medvedev, cabeza de lista de Rusia Unida, que en el 2011 sumó 49%.

A su lado, Putin celebró el "buen resultado", pese a que señaló que la participación "no fue la más elevada, pero sí fue importante".

A las 18 horas (9:00 a.m. en Costa Rica) la participación era de menos del 40%, según la Comisión Electoral Central, frente a un nivel de más de 51% hace cinco años.

En tanto, en las dos principales ciudades del país, Moscú y San Petersburgo, la participación fue aún más baja.

"En varias regiones, la participación no fue muy elevada ya que los ciudadanos no fueron informados sobre dónde estaba su centro de votación", explicó la delegada del Kremlin para los temas de Derechos Humanos, Tatiana Moskalkova.

Pero contrariamente a las legislativas de setiembre del 2011, denunciadas como fraudulentas por los cientos de miles de manifestantes que salieron a las calles a protestar, en esta ocasión el Kremlin parece querer dar al proceso electoral más transparencia.

Los miembros de la comisión electoral vacían una urna en un colegio electoral después de las elecciones parlamentarias de Rusia este domingo.
Los miembros de la comisión electoral vacían una urna en un colegio electoral después de las elecciones parlamentarias de Rusia este domingo.

Puerta para Putin. Una victoria en las legislativas sería el paso previo a un posible cuarto mandato de Putin en las presidenciales del 2018, si finalmente se presenta, algo que casi se da por sentado.

De todas formas Putin, con una popularidad cercana al 80% tras la anexión de Crimea, y su partido hicieron campaña como favoritos.

"Ya sabía a quién iba a votar. Seguramente, ustedes estaban al corriente", bromeaba Putin tras depositar su voto en un colegio electoral de Moscú.

Estos comicios llegan en un momento de profunda crisis económica en Rusia, provocada por la caída de los precios del petróleo y por las sanciones occidentales consecutivas al conflicto en Ucrania. Se trata del periodo de recesión más largo desde la llegada de Putin al poder en 1999.

El contexto político también es excepcional, ya que son las primeras elecciones a escala nacional desde la anexión de la península de Crimea, en el 2014, y del inicio del conflicto en el este separatista de Ucrania.

En esa región, los habitantes participan por primera vez en unas elecciones rusas.

"Yo he ido a votar y todos mis familiares y vecinos también. Estamos con Rusia", declaró Valentina, una jubilada de la península, mientras que los representantes de la comunidad tártara de Crimea, minoría musulmana opuesta a la anexión, llamaron al boicot de los comicios.

Además de las legislativas (con más de 6.500 candidatos de 14 partidos que luchan por 450 escaños de la Duma Estatal), los electores también estaban llamados a votar para algunos parlamentos y gobernadores regionales, como en el caso del presidente de Chechenia, Ramzan Kadyrov, que por primera vez se enfrenta a las urnas desde que el Kremlin lo nombró en el 2007.

La oposición liberal, que en esta ocasión ha podido presentar a muchos más candidatos que en las elecciones precedentes, ha fracasado a la hora de superar querellas internas y no ha podido presentar una lista común.

Frente a la potente maquinaria del poder, los opositores que avanzan de forma dispersa no han podido suscitar el entusiasmo de los electores, que han preferido votar al partido del gobierno o la abstención.