Hubo casi 64.000 procesos entre 1938 y 1975; 3.500 personas fueron ejecutadas

 29 junio
Sesión del Parlamento de Cataluña, cuya sede está en Barcelona.
Sesión del Parlamento de Cataluña, cuya sede está en Barcelona.

Barcelona

El Parlamento regional de Cataluña (noreste de España) aprobó este jueves una ley para declarar nulos más de 60.000 juicios de la dictadura de Francisco Franco (1939-1975) contra oponentes políticos, de los que casi 3.500 terminaron ejecutados.

Se trata de la primera vez que un congreso de una comunidad autónoma declara nulas las sentencias judiciales dictadas por el régimen franquista, que tomó el poder tras un golpe de Estado contra la República y la cruenta Guerra Civil española (1939-1939).

La ley fue aprobada por unanimidad de todos los diputados, incluidos los del Partido Popular del jefe de gobierno conservador Mariano Rajoy, que se ha mostrado siempre reticente a estas políticas de memoria histórica.

"Se declaran ilegales los tribunales" franquistas y "se deduce la nulidad de pleno derecho de todas las sentencias y resoluciones de las causas instruidas y los consejos de guerra", reza el texto aprobado.

Esto afecta a 63.961 juicios celebrados en Cataluña entre 1938, cuando empezó la ocupación franquista de la región, y 1975. En 3.385 se dictó la ejecución del acusado.

Uno de ellos fue el expresidente catalán Lluis Companys, capturado en 1940 por la Gestapo en Francia y trasladado a Barcelona, donde fue fusilado tras un juicio sumarísimo.

En las tribunas de invitados del Parlamento había alrededor de 200 perseguidos y sus familias que estallaron en aplausos al aprobarse la ley. "Por fin se nos ha hecho justicia", dijo Pep Cruanyes, de la asociación Comisión por la Dignidad que impulsó la ley.

En el 2007, el gobierno socialista español de José Luis Rodríguez Zapatero aprobó una ley de memoria histórica que declaraba ilegítimos estos juicios, pero no los anulaba.

Tras su victoria en la guerra civil, el bando franquista inició una dura represión contra sus opositores. El historiador británico Paul Preston calcula que 20.000 personas fueron ejecutadas después del conflicto.