14 agosto, 2014

Roma. AFP. El papa Francisco iba ayer camino Corea del Sur, donde estará cinco días, en una visita en la que espera tender puentes con China y pedir por la reconciliación en la península dividida.

El papa Francisco partió ayer del aeropuerto de Roma-Fiumicino y llegaría hoy en la madrugada a Seúl, tras casi 12 horas de vuelo.

Se trata del tercer viaje al exterior desde que fue elegido Pontífice en marzo del 2013, después de Brasil y Tierra Santa.

Pocas horas después de su partida, el Papa saludó al grupo de 70 periodistas que lo acompañan, con los que dio un minuto de silencio y oración por el reportero italiano Simone Camilli, de 35 años, muerto en Gaza mientras cubría la desactivación de un misil israelí .

La primera visita de un jefe de la Iglesia a Asia desde 1989, cuando Juan Pablo II celebró una gira a Extremo Oriente y Mauricio, se celebra en un momento particularmente difícil por los varios conflictos que azotan a Oriente Medio.

Como en las otras dos ocasiones, el Papa subió ayer al avión cargando su maletín de cuero negro con documentos y fue despedido en el aeropuerto por el primer ministro italiano, Matteo Renzi.

El Papa se despidió ayer del primer ministro italiano, Matteo Renzi, en el aeropuerto Fiumicino-Roma, para viajar hacia Corea del Sur. | EFE
El Papa se despidió ayer del primer ministro italiano, Matteo Renzi, en el aeropuerto Fiumicino-Roma, para viajar hacia Corea del Sur. | EFE

Durante su estadía de cinco días en Corea del Sur , presidirá una misa por la paz y la reconciliación entre las dos Coreas, divididas desde la guerra (1950-1953).

Francisco beatificará también 124 mártires coreanos, la mayoría laicos, que murieron durante la persecución de los cristianos en los siglos XVII y XVIII.

Durante el vuelo, el Papa enviaría un mensaje a China, cuyas autoridades comunistas autorizaron por primera vez que sobrevolara su espacio aéreo, algo que no logró Juan Pablo II en sus viajes a Asia.

Francisco considera prioritario el acercamiento de la Iglesia católica con China, que vive una transformación económica y social.

En Asia, el Papa rendirá homenaje a los jesuitas, su congregación, quienes evangelizaron entre dificultades y persecuciones a ese continente desde el siglo XVI.