18 agosto, 2014

A bordeo del avión del Papa

El papa Francisco juzgó este lunes que su actual popularidad "durará poco tiempo, unos dos o tres años" antes de entrar en la "Casa del Padre" y reiteró que no excluía una posible dimisión, si no tenía fuerzas para continuar.

Durante una conferencia de prensa en el avión que le traía a Roma desde Corea del Sur, el Papa de 77 años, en aparente buen estado de salud, respondió a preguntas sobre su popularidad y el efecto de esta en él.

"La vivo como una generosidad del pueblo de Dios. Interiormente, intento pensar en mis pecados, en mis errores, para no enorgullecerme, porque sé que durará poco tiempo. Dos o tres años. Y después, ía la Casa del Padre!", lanzó en tono de broma.

El Pontífice argentino dijo vivir esta popularidad "de manera más natural que al principio", ya que inicialmente "le asustaba un poco"

El papa Francisco conversa con la prensa a bordo del avión que lo trasladaba el lunes de Seúl a Roma.
El papa Francisco conversa con la prensa a bordo del avión que lo trasladaba el lunes de Seúl a Roma.

Esta es la primera vez que evoca públicamente la perspectiva de su muerte. Según una fuente del Vaticano, Jorge Bergoglio habría confiado a sus próximos que pensaba estar al frente de la iglesia católica sólo algunos años.

Asimismo, vuelve a evocar una posible dimisión como la de su predecesor Benedicto XVI en 2013. La dimisión de un papa es una "institución" y ya no una "excepción", "aunque esto no guste a algunos teólogos", aseguró Francisco, quien recordó que los obispos eméritos (jubilados) eran una excepción hace 60 años, y ahora es una práctica habitual.

"Podéis decirme: Si un día usted no se siente capaz de tirar para adelante, ¿haría lo mismo? Sí. Rezaría y haría lo mismo. Benedicto XVI abrió una puerta, que es institucional", añadió.

Vacaciones en casa. A preguntas sobre sus vacaciones de este año, el santo padre aseguró que las pasaría "en casa", en la residencia de Santa Marta, donde vive.

"Siempre tomo vacaciones. Entonces cambio de ritmo. Leo las cosas que me gustan, escucho música. Ante todo rezo", añadió el Papa argentino, quien reconoció padecer "algunos problemas de nervios", que se deben "tratar". "Hay que darles mate cada día", ironizó.

Antes de añadir: "Una de estas neurosis, es que soy demasiado hogareño (...) La última vez que tomé vacaciones fuera de Buenos Aires, fue con la comunidad jesuita en 1975".

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