28 noviembre, 2015
Manifestantes se congregan frente a la casa del Primer Ministro británico para protestar contra el bombardeo en Siria 28 de noviembre, 2015.
Manifestantes se congregan frente a la casa del Primer Ministro británico para protestar contra el bombardeo en Siria 28 de noviembre, 2015.

Londres y Madrid

Unas 4.000 personas en Madrid y otras 6.000 en Londres, se manifestaron este sábado contra la posible participación de España y el Reino Unido en los bombardeos contra el grupo Estado Islámico en Siria.

En el caso de Londres, fue la asociación "Stop the War" (Alto a la guerra) la que convocó a la manifestación frente a la residencia del primer ministro británico David Cameron.

El presidente francés François Hollande intenta, desde los atentados de París del 13 de noviembre, forjar una gran coalición internacional para luchar contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI), que reivindicó los mortíferos ataques que dejaron 130 muertos.

"Este es un conflicto que no puede y no será resuelto con bombardeos", dijo el presidente de "Stop the War", Andrew Murray, ante la multitud.

John Offen, un manifestante de 65 años, se dijo preocupado por la "falta de planificación" en la acción militar propuesta. "Hemos ido a Irak y Afganistán", añadió. "Hemos desestabilizado a todos estos países", estimó.

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España. "No a la guerra" gritaban los manifestantes reunidos ante el museo Reina Sofía de Madrid.

Los manifestantes fueron convocados por la platafoma ciudadana "No en Nuestro Nombre", impulsada por artistas, que en menos de una semana juntó casi 34.000 adhesiones en Internet.

Rajoy no quiere tomar ninguna iniciativa antes de las elecciones legislativas para que no interfiera en la campaña electoral, en un país históricamente pacifista.

Otra es la posición del primer ministro británico quien busca desde hace meses un consenso para obtener un voto positivo para extender a los bombardeos aéreos que ya lleva a cabo contra el EI en Irak.

Con ese fin, Cameron aprovechó la emoción causada por los atentados de París y sus allegados confían en que los diputados británicos se pronuncien a favor.

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