26 junio, 2014

IZVARYNE, Ucrania

A medida que un endeble alto el fuego se acercaba a su fin en el este, miles de ucranianos hacían fila el jueves con sus vehículos repletos de pertenencias en la frontera para cruzar hacia Rusia y juraban que jamás regresarían a la región.

Muchos expresaron que su mayor temor era que algo sucediera a sus hijos y estaban desesperados por llevarlos a algún lugar seguro.

Un comandante en un puesto fronterizo que controlan los rebeldes al sureste de la ciudad de Lugansk dijo que 5.000 personas habían salido al anochecer, sumándose a un éxodo que, dijo, seguía sin cesar durante una frágil tregua que expira el viernes y la cual no puso fin al fuego de obuses ni de otras armas.

Rusia dijo que decenas de miles de ucranianos se han refugiado en su territorio desde hace dos meses y medio, cuando el gobierno ucraniano comenzó su guerra contra los separatistas en el este, una región industrial que tiene una gran población de rusos étnicos, muchos de los cuales tienen fuerte afinidad con Moscú.

Muchos habitantes de zonas afectadas han expresado su ira por los ataques aéreos y de artillería que han lanzado las fuerzas militares ucranianas. Muchos de los que cruzaban el jueves la frontera dijeron que huían de la lucha, en la que han muerto más de 400 personas desde mediados de abril, según cálculos de Naciones Unidas.

Sin embargo, quienes hicieron declaraciones a periodistas de The Associated Press no dijeron nada que indicara su apoyo a los separatistas armados, que han capturado edificios de gobierno, declarado la independencia y solicitado la anexión con Rusia.

La gente espera en sus carros en la fila para salir de Ucrania hacia Rusia por el punto fronterizo de Izvaryne, en la región de Luhansk, en el este ucraniano.
La gente espera en sus carros en la fila para salir de Ucrania hacia Rusia por el punto fronterizo de Izvaryne, en la región de Luhansk, en el este ucraniano.

Antes de que expirara el viernes el alto el fuego, el presidente ucraniano Petro Poroshenko solicitó a Rusia que apoye su plan de paz “con hechos, no con palabras”. Pidió a Moscú que pare el tránsito de combatientes que proceden de Rusia.

La canciller alemana Ángela Merkel y el secretario de Estado norteamericano John Kerry dijeron que también estaban a la espera de que Moscú adopte otras medidas antes de la cumbre de la Unión Europea, en la que los gobernantes examinarán la posible imposición de una nueva tanda de sanciones contra Rusia.

“Es crucial que Rusia muestre en las próximas horas, literalmente, que obra a favor de contribuir al desarme de los separatistas, que los alienta a que depongan las armas”, declaró Kerry en París.

Durante la cumbre, la Unión Europea y Ucrania tienen previsto la suscripción de un amplio acuerdo comercial que estrechará aún más los nexos de Kiev con Occidente.

El presidente ruso Vladimir Putin solicitó a Poroshenko que amplíe la tregua y sostenga conversaciones con los separatistas de las regiones orientales de Donetsk y Lugansk.

Poroshenko anunció el jueves que representantes de las regiones sublevadas aceptaron reunirse con los enviados de Rusia, Ucrania y la Unión Europea. Las conversaciones serían la segunda ronda desde las efectuadas el lunes en las que participaron jefes rebeldes.

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