13 julio, 2013

Moscú. EFE. El espionaje electrónico, en primera plana por las revelaciones del exanalista de la CIA Edward Snowden , ha resucitado la máquina de escribir y el bolígrafo para la redacción de documentos secretos en el día a día de los servicios de inteligencia rusos.

Las recientes filtraciones del informático estadounidense y también el escándalo de Wikileaks , que difundió millones de cables diplomáticos de todo el mundo, han dejado patente que aunque la era de la información ha hecho más fácil el trabajo a los espías, sus secretos son paradójicamente más vulnerables y accesibles que nunca.

“Desde el punto de vista de la seguridad, cualquier medio de comunicación electrónico es vulnerable. Desde un ordenador se puede sacar cualquier información. Aunque existen medios de protección, no hay una garantía del ciento por ciento de que funcionen”, arguyó el exdirector del Servicio Federal de Seguridad ruso (antigua KGB), Nikolái Kovaliov.

A la luz de las cada vez más frecuentes filtraciones, el Servicio Federal de Protección (SFO) ruso, responsable de la seguridad de los altos cargos del Estado, ha encargado 20 máquinas de escribir para redactar documentos secretos y evitar posibles filtraciones por el uso de medios electrónicos, según el diario ruso Izvestia .

“Tras los escándalos con la difusión de documentos secretos por Wikileaks, las revelaciones de Edward Snowden y las informaciones sobre las escuchas al (expresidente ruso) Dmitri Medvédev durante la cumbre del G-20 en Londres, se ha decidido ampliar la práctica de crear documentos en papel”, precisó al diario una fuente del SFO.

Los servicios secretos y otras dependencias rusas, como los ministerios de Defensa y Situaciones de Emergencia, nunca han renunciado a los medios de escritura tradicionales, incluido el bolígrafo, ante los riesgos de trabajar con soportes y medios electrónicos.

Los expertos apuntan que, aunque el factor humano es la principal causa de las filtraciones, los soportes como discos duros o dispositivos de memoria USB permiten que gran cantidad de información puedan ocultarse en el bolsillo de una chaqueta o un pantalón.

Las máquinas de escribir que compra el SFO están especialmente diseñadas para la redacción de documentos secretos, entre ellas la Triumph Adler Twen 180, según se desprende del portal web del Estado en el que figuran las compras que realizan las administraciones públicas rusas.

El fabricante de esta máquina de escribir alemana la recomienda “para la redacción de documentos secretos” y señala que “permite la creación de documentos bastante complejos” .