Por primera vez, designación no fue de consenso, hubo dos votos en contra

 28 junio, 2014

Luxemburgo. AFP, EFE Jean-Claude Juncker, primer ministro de Luxemburgo durante casi 19 años, el último gran dinosaurio de la construcción europea, está en vías de convertirse en el presidente de la Comisión, el órgano ejecutivo de la Unión Europea (UE).

Sin embargo, su candidatura desató otro drama de la UE con Gran Bretaña, cuyo primer ministro, David Cameron, considera que “no es la persona adecuada ” para asumir el cargo.

Juncker ha vivido, a sus 59 años, la profunda transformación de la Unión Europea, la entrada en vigor del tratado de Lisboa en 2009 , el nacimiento de la moneda única, la crisis de la deuda y el rescate del euro, una tarea a la que se consagró con entusiasmo durante ocho años al frente del Eurogrupo (grupo de ministros de Finanzas).

Cuando la crisis tumbaba uno tras otro a la mayoría de dirigentes europeos, Juncker dijo un día, con su sentido del humor: “Sabemos todo lo que hay que hacer, pero no sabemos cómo ser reelegidos cuando lo hacemos”.

Dirigente de uno de los países más pequeños de la Unión Europea, Juncker nunca dudó en levantar la voz contra las capitales, sobre todo para rechazar eventuales imposiciones franco-alemanas. Tiene “dos defectos catastróficos: tiene una opinión y la expresa”, dijo de él un responsable europeo.

El primer ministro de Luxemburgo, Jean-Claude Juncker, durante una conferencia de prensa ayer en Bruselas, luego de que 26 líderes europeos lo propusieron para ocupar la presidencia de la Comisión Europea. | AP
El primer ministro de Luxemburgo, Jean-Claude Juncker, durante una conferencia de prensa ayer en Bruselas, luego de que 26 líderes europeos lo propusieron para ocupar la presidencia de la Comisión Europea. | AP

“Juncker es el cristiano demócrata más socialista que existe”, resume el veterano ecologista franco-alemán Daniel Cohn-Bendit.

Aparte de una breve interrupción a principios de los años 2000, siempre gobernó en Luxemburgo con los socialistas.

Prioridades. Además de designar a Juncker con 26 votos, por primera vez sin consenso pues Gran Bretaña y Hungría se opusieron, los jefes de Estado y de Gobierno y de la Unión Europea fijaron su agenda estratégica para cinco años.

En ese plazo prevén concentrarse en impulsar el crecimiento económico, generar empleo y reducir la dependencia energética de los Veintiocho (países miembros).

La hoja de ruta consensuada durante la cumbre europea, celebrada este jueves y viernes en Bruselas, establece cinco prioridades, que tienen que ver con el empleo; la protección de los ciudadanos; la energía y el clima; el terrorismo, la inmigración y la delincuencia, y con el papel de la UE en el exterior.

En el capítulo económico, los Veintiocho acordaron continuar con las reformas para salir de la crisis, pero dieron margen para hacer “el mejor uso de la flexibilidad” en lo que se refiere a la disciplina presupuestaria.

“Hemos dicho muy claro en el texto que otorgamos la posibilidad de hacer el mejor uso” de la flexibilidad incluida en el existente pacto “para impulsar el crecimiento, promover la inversión, crear empleo y reforzar la competitividad”, dijo el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy.

Disciplina. Sin embargo, el documento también deja claro que los Veintiocho “respetan el actual Pacto de Estabilidad y Crecimiento (PEC)”, por lo que no será modificado para relajar las reglas.

Esta decisión responde a las exigencias de Italia y Francia, que han abierto un debate sobre las medidas de austeridad y la necesidad de generar crecimiento.

Según las reglas acordadas en el PEC, el déficit público no debe superar 3% del PIB, ni la deuda pública el 60%.