21 mayo, 2014

Kiev EFE El Gobierno ucraniano recibió ayer el apoyo del magnate Rinat Ajmétov, considerado el hombre más poderoso del este rusohablante, quien dio la espalda a los insurgentes de la autoproclamada “república popular de Donetsk”.

“¿Qué han hecho por nuestra tierra? ¿Qué puestos de trabajo han creado? ¿Andar con fusiles por las ciudades del Donbass es acaso defender los derechos de la gente frente al poder central?”, manifestó Ajmétov.

El hombre más rico de Ucrania, propietario del mayor conglomerado industrial del este del país, Metinvest, encabezó ayer un movimiento de protesta contra los separatistas de Donetsk, que proclamaron la independencia de esa región y pidieron su ingreso en Rusia el pasado 12 de mayo.

Ajmétov acusó a los milicianos de “pillaje y secuestro de ciudadanos pacíficos” y tachó sus acciones de “genocidio del Donbass” y “lucha contra los habitantes”.

Aunque se manifestó a favor de la federalización de Ucrania la pasada semana, Ajmétov había mantenido un riguroso silencio sobre la sublevación prorrusa, lo que llegó a irritar a Kiev.

En defensa del negocio. La gota que colmó el vaso de la paciencia de Ajmétov fue el “impuesto revolucionario” que le exigieron los separatistas, a lo que se sumó el bloqueo del transporte ferroviario en Donetsk, que amenazaba los suministros a sus empresas.

El ministro de Interior ucraniano, Arsén Avákov, no dudó en felicitar a Ajmétov por mostrar “por fin energía” para poner punto final a la rebelión prorrusa que vive desde hace más de un mes esa región y también la vecina Lugansk.

Mientras, el líder del parlamento de la “república popular de Donetsk”, Denís Pushilin, amenazó al empresario con nacionalizar sus empresas.

Retiro de tropas. Por otra parte, las autoridades ucranianas indicaron que ya no observaban movimiento de tropas rusas del otro lado de su frontera con Rusia, pero no pudieron confirmar su retirada total, cinco días antes de una elección presidencial crucial para el futuro del pais.

Según los guardias fronterizos, las tropas rusas retrocedieron a por lo menos 10 km de la frontera con Ucrania, anunció un alto responsable de los guardias fronterizos ucranianos, Sergui Astajov.