Disputa se dio por bloqueo a pesca de españoles en aguas de colonia británica

 8 agosto, 2013

Londres. AFP. El jefe del Gobierno británico, David Cameron, advirtió ayer del “riesgo real” de que la tensión en la frontera de Gibraltar dañe las relaciones con España, en una llamada a su homólogo Mariano Rajoy, quien tildó de “inaceptable” la actitud del Peñón, cuya soberanía reivindican ambos países.

Las filas en la frontera de Gibraltar y España son muy largas, como las de junio pasado, por los controles de Madrid en represalia por el arrecife artificial que impide a pescadores españoles faenar en aguas del Gibraltar. | AP
Las filas en la frontera de Gibraltar y España son muy largas, como las de junio pasado, por los controles de Madrid en represalia por el arrecife artificial que impide a pescadores españoles faenar en aguas del Gibraltar. | AP

Tras varios días de tirantez entre Madrid y el territorio británico situado en el extremo sur de la península ibérica, Cameron telefoneó a Rajoy para expresarle “serias preocupaciones” por las largas colas provocadas por los controles fronterizos y las posibles futuras medidas planteadas por el Gobierno español, y para tratar de buscar juntos una solución.

Las autoridades de Gibraltar y el Gobierno británico acusan a España de causar embotellamientos deliberados en la frontera como represalia a la construcción en las aguas que circundan el Peñón de un arrecife artificial para impedir que los pesqueros españoles faenen en la zona.

En su conversación, calificada por Cameron de “constructiva” en su cuenta en la red social Twitter, el primer ministro británico dijo a Rajoy que esta cuestión “no debería dañar” las relaciones entre estos dos socios de la Unión Europea (UE), pero alertó de que “existe un riesgo real de que esto ocurra si no mejora la situación en la frontera”.

Siempre, según Londres, Rajoy se comprometió a “reducir las medidas en la frontera" y ambos líderes estuvieron de acuerdo en que “debe haber una solución a la disputa pesquera”.

Cameron reiteró, sin embargo, que su país “no va a cambiar” su posición respecto a la soberanía de Gibraltar y sus aguas circundantes, que Londres considera británicas y Madrid, españolas.

En este sentido, Rajoy manifestó, por su parte, que el “acto unilateral” de Gibraltar de vertir bloques de hormigón frente a sus costas para crear un arrecife artificial es “inaceptable”, según la presidencia del Gobierno.

Cameron y Rajoy acordaron dejar el asunto en manos de sus cancilleres, William Hague y José Manuel García-Margallo, quienes conversaron poco después.