3 febrero, 2016
Petry desató el pasado sábado un considerable revuelo al pronunciarse de favor de que la policía fronteriza
Petry desató el pasado sábado un considerable revuelo al pronunciarse de favor de que la policía fronteriza "haga uso de las armas" para impedir que un refugiado entre en el país de forma ilegal,

Berlín

A pesar de sus luchas internas y de sus provocaciones, el partido alemán de extrema derecha Alternative für Deutschland (AfD) está aprovechando la crisis de los refugiados para propagar su ideario radical, hasta ahora inimaginable en la política alemana.

Creado hace tan solo tres años en oposición a la política europea de Angela Merkel, el partido AfD defiende ahora una ideología xenófoba centrada en los refugiados.

"Ningún policía quiere disparar contra un refugiado, yo tampoco. Pero en última instancia se debe poder recurrir a las armas" para proteger las fronteras, dijo el viernes su presidenta, Frauke Petry.

Sus palabras desataron un escándalo en el país, como ya lo habían hecho las de otro miembro del partido, Björn Höcke, que en diciembre aseguró que el "comportamiento reproductivo de los africanos" puede representar una amenaza para Alemania .

"La manera del AfD de abordar la cuestión de los refugiados es inhumana e insoportable", dijo Bernd Lücke, que había sido presidente de la formación pero fue expulsado en julio en el congreso de Essen (oeste).

Ese congreso marcó el giro a la derecha de este partido que podría haber sido un sucesor de los liberales del FDP, explica a la AFP Werner Patzelt, profesor de ciencias políticas de la Universidad Técnica de Dresde (este).

Pero el AfD quedó en manos "de su ala derecha, que acababa de conseguir victorias en las elecciones regionales de Turingia, Sajonia y Brandeburgo".

El giro ideológico coincidió con la llegada masiva de refugiados a Alemania , que en un primer momento fueron recibidos con los brazos abiertos aunque la percepción ha ido cambiando desde entonces.

infografia
El principal sondeo político de Alemania , DeutschlandTrend, refleja la progresión constante del AfD de los últimos meses, con 4% de intenciones de voto en septiembre, 6% en octubre y 10% en diciembre.

En enero, poco después de una ola de agresiones en Colonia (oeste) atribuidas a los migrantes, otro sondeo de Insa para el periódico Bild atribuía al AfD un 13% de los votos, lo que lo convertiría en tercera fuerza del país por detrás de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) de Angela Merkel y de los socialdemócratas del SPD.

El AfD "moviliza el resentimiento" asegura Hajo Funke, una politóloga de la Universidad Libre de Berlín en declaraciones a la radio Deutschlandfunk.

El partido está seduciendo a aquella parte de la población alemana preocupada por la llegada masiva de demandantes de asilo (1,1 millones en 2015) y que no se cree que, como dice Angela Merkel, se acaben integrando.

Sin embargo las provocaciones de sus líderes podrían descareditarle, como pasó con otros partidos de extrema derecha como el NPD o el DVU. Algunos, como Heribert Prantl, un columnista del periódico Süddeutsche Zeitung, creen que las provocaciones producen el efecto contrario: comentar sus ideas lleva al partido "a ser todavía más virulento".

La presencia de este discurso radical "es algo nuevo" en el panorama político alemán, destaca el profesor Werner Patzelt, que recuerda que hasta ahora el pasado nazi había frenado a la extrema derecha, al contrario de lo que pasa en Francia o Austria.

Actualmente, el AfD tiene representación en cinco parlamentos regionales y el próximo 13 de marzo podría, según los sondeos, entrar también en los parlamentos regionales de Baden-Wurtemberg, Renania-Palatinado y Sajonia-Anhalt.

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