25 junio, 2014

Londres. EFE. Andy Coulson, el exjefe de prensa del primer ministro británico, David Cameron, afronta penas de cárcel después de que un jurado lo declaró ayer culpable de conspirar para intervenir teléfonos cuando dirigía el tabloide británico News of the World.

Sin embargo, su antecesora en el cargo y antigua mano derecha de Murdoch en el Reino Unido, Rebekah Brooks, fue absuelta de los cargos por impulsar escuchas ilegales a famosos y sobornar a policías para obtener exclusivas.

Ocho meses de un proceso en el tribunal penal de Old Bailey , casi tres años después de que estalló el escándalo de las escuchas en la prensa británica, tuvieron ayer un desenlace dramático e inesperado pues el jurado consideró a Coulson como el único culpable entre los siete acusados.

Un golpe para el primer ministro británico, quien durante años lo defendió pese a las crecientes pruebas en su contra .

Ante las cámaras de televisión, muy serio, el jerarca británico pidió ayer “disculpas sinceras” por haber contratado a Coulson, admitió que se trató de una “decisión equivocada” y dijo asumir la “total responsabilidad” .

En el juicio por las escuchas fueron absueltos, además de la periodista de 46 años, su marido, Charlie Brooks; su antigua asistente personal, Cheryl Carter; el exdirector de seguridad del News of the World , Mark Hanna, y el antiguo gerente del periódico, Stuart Kuttner.

Sin embargo Coulson, también de 46 años, fue declarado culpable de conspirar para intervenir teléfonos entre los años 2000 y 2006, la mitad de los cuales estuvo al frente del periódico hasta que, en el 2007, empezó a trabajar para el Partido Conservador, del primer ministro David Cameron.

En 2010, tras la victoria electoral del líder, Coulson asumió como el jefe de comunicación del nuevo Gobierno hasta que, en enero de 2011, el clamor del escándalo de las escuchas lo llevó a dimitir.

Este caso conmocionó a la opinión pública británica y subió de intensidad al descubrirse que, entre los teléfonos intervenidos, estaba el de una adolescente fallecida, en busca de una exclusiva periodística que hubiera podido llevar hasta su asesino. Por esta razón, el tabloide cerró en julio de 2011.