10 mayo, 2016

Bruselas. AFP Los ministros de Finanzas de la eurozona abrieron el camino para seguir con el plan de rescate a Grecia, al celebrar la serie de reformas que impulsó Atenas, y prometieron un acuerdo a fines de mayo para aligerar la abultada deuda del país heleno.

“Fue un muy buen ‘Eurogrupo’ para Grecia y para Europa”, se ufanó el ministro de Finanzas griego, Euclides Tsakalotos, luego de meses de negociaciones sobre la primera auditoría del programa de rescate.

El presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, dio la “bienvenida al paquete de reformas” impulsado por Atenas, y destacó que permitirá “un cierre exitoso” de esta primera auditoría.

A cambio del tercer rescate financiero por 86.000 millones de euros acordado en el verano boreal, Atenas se comprometió a llevar a cabo duras reformas.

El domingo, el Parlamento griego aprobó, en medio de protestas, una reforma del sistema de pensiones, que se suma a la del impuesto al valor agregado (IVA), una reforma tributaria y ajustes en los gastos públicos.

En las próximas semanas, los equipos técnicos de ambas partes finalizarán los detalles de la auditoría, que supone la promulgación, por parte del Gobierno de Atenas, de las reformas.

Los ministros se reunirán el 24 de mayo y deberían entonces dar su acuerdo para continuar el programa de rescate. Esta etapa permitirá desbloquear un tramo de unos 5.300 millones de euros.

Grecia ya recibió 21.400 millones de euros. El 20 de julio debe pagar vencimientos por 2.300 millones con el Banco Central Europeo (BCE).

Además, Atenas debe preparar una serie de medidas, llamadas “de contingencia”, legisladas, “para asegurarse de que se implementen automáticamente” si falla en alcanzar el excedente primario (sin el servicio de la deuda) anual previsto en el programa, añadió Dijssebloem, esto es 3,5% del PIB a mediano plazo.

Jeroen Dijsselbloem (der.) y el ministro Euclides Tsakalotos. | EFE
Jeroen Dijsselbloem (der.) y el ministro Euclides Tsakalotos. | EFE

La discusión sobre la abultada deuda pública griega también está ahora sobre la mesa. Esta fue una de las pocas victorias del primer ministro griego, Alexis Tsipras, durante las críticas negociaciones con sus socios que desembocaron en el tercer rescate a Grecia desde 2010.

La deuda alcanza el 180% de su PIB, un nivel considerado insostenible.

En un comunicado difundido por la oficina del primer ministro, Tsipras celebra que “por primera vez las etapas necesarias para aliviar la deuda están precisadas y definen un proceso específico a corto, mediano y largo plazo”.

Junto a los objetivos fiscales fijados a Atenas, los acreedores consienten en “anticipar un enfoque secuencial a través del cual se pueden adoptar de manera progresiva medidas sobre la deuda”, indica el comunicado final.

Las medidas “progresivas” suponen para el corto plazo una “optimización de la gestión de la deuda”, para el mediano plazo medidas como el reescalonamiento de los vencimientos.

A largo plazo la Eurozona acepta volver a estudiar nuevas medidas sobre la deuda, “si es necesario” y una vez finalizado el programa en 2018, señala el comunicado.

“Por supuesto está sujeto a la condición de que se complete el programa”, subrayó Dijsselbloem, esto es el cumplimiento de los excedentes primarios estipulados.

Esta discusión sobre la deuda griega es clave para la participación en el rescate del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Varios miembros de la zona euro, liderados por Alemania, insisten en que el Fondo participe del rescate, ya que no confían en las instituciones europeas para mantenerse firme frente a Atenas.

“Hay una cierta cantidad de Estados, en realidad bastante importante, que quieren la participación del FMI”, dijo Dijsselbloem cuando se le preguntó si el Fondo podría no participar del rescate.

Dijsselbloem recordó “las dos líneas rojas” sobre la deuda griega: no habrá una quita y todos deben respetar los términos del acuerdo alcanzado en 2015.

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