Principal banco escocés dijo que se trasladaría a Londres si triunfa el ‘sí’

 12 septiembre, 2014

Edimburgo. EFE, AFP El ministro principal escocés, Alex Salmond, acusó ayer al Gobierno británico de “intimidación” por supuestamente filtrar que el principal banco escocés se trasladará a Londres si triunfa el sí a la independencia en el referendo.

Ante medios extranjeros y a solo una semana de la histórica consulta, el líder del Partido Nacionalista Escocés (SNP) señaló al Departamento del Tesoro británico como responsable de la filtración de la noticia que fue divulgada en la noche del miércoles por la cadena pública BBC y pidió una investigación al respecto.

“Hay un contraste entre el mensaje positivo de la campaña por el sí y la intimidación de los partidos de Westminster. Ayer tuvimos un ejemplo espectacular de esto”, declaró Salmond en referencia a la noticia sobre el traslado a Londres de la sede del Royal Bank of Scotland (RBS) a Londres, asentado en Escocia desde 1727.

Una carta. El primer ministro escocés declaró haber tenido acceso a una carta enviada por la Directiva del RBS a su personal, en la que se aseguraba que el traslado de la sede no tendría consecuencias para los puestos de trabajo de la entidad.

El primer ministro británico, David Cameron, “ha disparado esta pistola contra la gente de Escocia para ver cómo le explota en la cara como resultado de la investigación sobre la filtración”, declaró Salmond, que lo calificó como un hecho de “extrema gravedad”.

La rueda de prensa de Salmond tuvo lugar un día después de que los líderes de los tres principales partidos del Reino Unido –conservadores, laboristas y liberaldemócratas– decidieran viajar a Escocia a hacer campaña por el no a la independencia.

Un proindependentista signo del sí se destaca en Jedburgh, en la frontera escocesa con Inglaterra, una semana antes del referendo en que los escoceses decidirán si se independizan del Reino Unido. | AFP
Un proindependentista signo del sí se destaca en Jedburgh, en la frontera escocesa con Inglaterra, una semana antes del referendo en que los escoceses decidirán si se independizan del Reino Unido. | AFP

La visita al norte de la frontera de los tres líderes, el conservador Cameron, el laborista Ed Miliband y el liberal Nick Clegg, se produjo tras la publicación de una serie de sondeos durante los últimos días que reducían drásticamente la distancia entre ambas opciones de voto, llegando uno de ellos a situar por delante al sí.

Nuevos números. No obstante, el diario escocés Daily Record publicó una nueva encuesta que volvió a colocar a los unionistas por delante, con un margen de seis puntos.

“Las promesas de última hora de la campaña unionista no engañarán a nadie en Escocia”, declaró Salmond sobre la propuesta de cesión de mayores competencias a Escocia acordada por los tres principales partidos del Parlamento de Westminster.

“En (el referendo de) 1979 se le dijo a Escocia que votara que no y se le cederían más poderes y, en lugar de eso, tuvimos a Margaret Thatcher , la desindustrialización y el (impuesto) poll tax , el sistema fiscal más injusto de todos los tiempos”, añadió el líder nacionalista.

El ministro principal alabó la campaña a favor del sí, al definirla como una “celebración de la democracia en las comunidades escocesas” frente al “declive terminal” de la campaña unionista, y aseguró que los ojos de todo el mundo están ahora puestos en Escocia.

“Por primera vez en la historia de Escocia, nosotros, el pueblo, tenemos nuestro destino en nuestras manos”, declaró Salmond, que auguró una participación del 80% en la cita del próximo jueves, para la que se ha registrado un récord de casi 4,3 millones de escoceses.

Por su parte, el Fondo Monetario Internacional (FMI), advirtió de que una victoria del sí sería una fuente de incertidumbre económica y podría provocar reacciones negativas en los mercados.

“Uno de los principales efectos en lo inmediato podría ser la incertidumbre en la transición hacia una situación monetaria, financiera y presupuestaria potencialmente diferente en Escocia”, dijo Bill Murray, portavoz del FMI.